4 Tipos de lesiones más frecuentes en los corredores

 En medicina deportiva, Ortopedista, Traumatología

El running es uno de los deportes más practicados para cumplir con la cuota diaria de actividad física, y una de las disciplinas más recomendadas por medicina deportiva, ya que pone a trabajar al sistema circulatorio, previniendo diversas cardiopatías; pero también contribuye a mantener en excelente condición a toda la estructura músculo-esquelética. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que es una disciplina que tiende a desencadenar dolores, ya que quienes lo practican con frecuencia sufren algún tipo de lesión, sobre todo en los casos en lo que no se lleva un riguroso control por parte de un especialista.

Los corredores son deportistas propensos a sufrir diferentes tipos de lesiones, sin importar el género o la edad, y más allá de que sean corredores de pista, de aventuras o en la calle, variando distancias. Las estructuras lesionadas pueden ser articulaciones, músculos, tendones o huesos de los miembros inferiores. Entre las lesiones más comunes están:

  • Lesiones del tendón de Aquiles. Es fundamental que los corredores, sepan discernir entre enfermedad del tendón e inflamación, puesto que esta última se produce solo en la etapa inicial de la condición o en una fase degenerativa. Para el ortopedista, la mejor manera de diagnosticar esta afección empieza por reconocer el dolor, que se puede presentar de diferentes maneras. Al principio, hay un dolor post entrenamiento; pero cuando progresa, ocurre antes y después de salir a correr. Cuando el tendón empeora en su estado, las molestias son permanentes, comprometiendo seriamente el rendimiento.
  • Fascitis plantar. Esta es una lesión que, aunque no produce un dolor incapacitante, puede ser bastante molesta, hasta el punto en que llega a impedir el trote o dificulta dar los primeros pasos al levantarse por la mañana. Consiste en una inflamación de la fascia plantar, un tendón que se encuentra en la planta del pie, y se produce por una combinación de mal apoyo y pies de tipo cavo-varo, que tienen mucho arco interno y soporte excesivo sobre su cara externa. El tratamiento suele consistir en usar plantillas para mejorar el apoyo; en etapas avanzadas, se recomienda quitar el trote y realizar una rehabilitación que puede llevar hasta cuatro meses.
  • Fricción de fascia lata. Esta es una afección músculo esquelética que los expertos en traumatología también conocen como “rodilla del corredor”. Consiste en un dolor persistente en la cara externa de la rodilla, como consecuencia de la inflamación de la bursa, una bolsa de deslizamiento que se encuentra debajo del tendón de la fascia lata. Se suele desencadenar como resultado de un roce excesivo del tendón sobre la bursa, provocando con el ello el aumento de la presión en la cara externa de la pierna y la cadera, debido a una combinación de mal apoyo, debilidad de los músculos de la cadera, sumado al impacto del trote. El dolor que genera es muy característico, llegando incluso a imposibilitar que continúen con la actividad.
  • Fracturas por estrés. Esta es una lesión que suele ocurrir en pacientes que someten a sus cuerpos a un entrenamiento, constante, riguroso y, sobre todo, muy intenso. También son conocidas como “fracturas por sobrecarga”, y se producen en huesos predispuestos, como la tibia en la pierna, el quinto metatarsiano y el escafoides tarsiano, en el pie. Ocurren cuando hay un exceso de presión o un impacto excesivo que no les da tiempo a los huesos para adaptarse.

Si ustedes requieren atención experta por parte de un cirujano ortopedista para el tratamiento de diversos tipos de lesiones, el doctor Alejandro Dabaghi Richerand es la mejor alternativa, porque es un especialista calificado en medicina deportiva. Para agendar sus citas, pónganse en contacto a través de los números disponibles en su sitio web.

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