Avances en Ortopedia Pediátrica para el tratamiento del pie equino varo o zambo

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Pie equino varo o zambo es una deformación congénita en el pie, que recibe su nombre ya que el pie tiene forma de punta y con la planta volteada hacia adentro; es un padecimiento que se presenta en uno de cada mil niños, siendo la mitad de los casos en ambos pies y la otra mitad solo presente en un pie, y su incidencia es mayor en niños varones. Se trata de un padecimiento que debe tratarse en el área de Ortopedia Pediátrica, donde se han presentado nuevos métodos en las técnicas de tratamiento, que permiten mejorar el pronóstico de esta enfermedad que afecta al sistema músculo esquelético infantil.

El pie equino varo se produce en los primeros meses de gestación, ya que es un padecimiento del desarrollo, y puede verse reflejado en una ecografía a las 20 semanas de gestación, por lo que es un trastorno que puede tener un diagnóstico prenatal de sospecha, que se confirma tras el nacimiento al observar la forma del pie descrita  anteriormente, y después de comprobar que el pie no obtiene una posición normal si se mueve de forma manual.

Existen otras malformaciones congénitas en el pie, como el pie talo o metatarsus adductus o el astrágalo vertical congénito, que tienen un mecanismo fisiopatológico diferente y  que de no tratarse cuando el niño es muy pequeño, en los primeros días tras su nacimiento. En el pie equino varo la deformidad se instaura y agrava con el paso de los años, y la consecuencia visible es que el pequeño tendrá que aprender a caminar con la cara externa del pie y no con la planta, l y con un giro total hacia adentro, lo que puede provocar que el uso de calzado normal sea algo imposible y que el niño sufra daños al resto del sistema musculoesqueletico por una marcha anormal.

Hasta hace unos años, el único tratamiento en Ortopedia Pediátrica era la colocación de yesos correctivos en los primeros días de vida, ya que los huesos de un recién nacido cuentan con una alta plasticidad y excelente capacidad de remodelación, por lo que los yesos pueden corregir progresivamente el pie hasta que quede lo más normal posible. Estos yesos tipo bota se cambiaban entre cada siete y quince días, con el fin de que se corrigiera mejor el pie mientras el bebé cumplía una edad de entre cinco y siete meses para proceder a realizar la primera de unas diez cirugías correctivas para arreglar cada uno de los componentes de la deformidad.

Sin embargo, el entendimiento de la fisiopatología así como la mecánica del pie han hecho que el tratamiento por medio del método de Ponseti requieren de menos cambios de yeso, debido a que la manipulación del pie se orienta a la alineación normal de los huesos del pie de una forma especial. Una vez corregido el pie se debe de realizar una tenotomia del tendón de Aquiles para corregir la deformidad en punta del pie situación que no se puede realizar tras la manipulación del pie. Tras esta cirugía se coloca un último yeso con la postura de máxima corrección, el cual se dejará unas tres semanas.

Una vez lograda la corrección del pie es importante hacer énfasis en el uso de la barra abductora del pie la cual permite mantener la corrección del pie durante el crecimiento. Este dispositivo ortesico es una parte fundamental en el tratamiento del pie equino varo y actualmente es la primera causa de recurrencia de esta deformidad tras la corrección del pie. Esta barra se usa durante 3 meses 24 hr/dia y con el paso del tiempo se disminuye el numero de horas de uso, sin embargo es importante hacer énfasis en que se debe de utilizar hasta los 4-5 años.

Si bien muchos ortopedistas buscaban evitar la cirugía para corregir la malformación, los resultados que brindan la combinación de la manipulación mecánica y el yeso son excelentes, pues se puede corregir hasta el 92% de los casos. Cabe resaltar la importancia de la consulta con un especialista en Ortopedia Pediátrica, ya que muchos casos obtienen mejores resultados con el uso de doce o más yesos, mientras que otros pueden ser sometidos a la tenotomía cuando van por el yeso número tres, por lo que es muy importante contar con la asesoría de un experto, pues la metodología adecuada será la que proporcione el 90% o más de mejora de la deformidad.

Con mucha frecuencia, el pie equino varo viene acompañado por un tamaño menor del pie y de la pantorrilla, que suele ser más delgada de lo normal, en los niños con los dos pies afectados no se percibe, pero sí en los niños con la deformidad en un solo un pie, por lo que podría tener un pie o una pierna más pequeña. Ya que el pie equino varo o zambo es una deformidad que se nota desde las primeras semanas de gestación, es muy importante buscar la asesoría y consulta con un médico especialista: el traumatólogo y ortopedista, quien debe estar al día con los avances, procedimientos e investigaciones para brindar la mejor atención y revertir el daño a tiempo, para que el niño tenga una infancia lo más normal y saludable posible.

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