Avances recientes en el campo de la traumatología

En esta publicación, hablaremos no del pasado, sino de los avances más recientes en el ámbito de la traumatología.  No olviden contactar al Dr. Alejandro Dabaghi Richerand, si necesitan el respaldo de un traumatólogo con amplios conocimientos y experiencia. Sin más que agregar, ¡Comencemos!

La humanidad conoce desde hace mucho la posibilidad de manejar e inmovilizar las extremidades con fracturas, desde fuera del organismo, los casos más antiguos que se han registrado fueron descubiertos en el año de 1903, durante algunas excavaciones realizadas por G. Elliott Smith en Naga-ed-Der, un yacimiento arqueológico ubicado al norte de Luxor, en estas se descubrieron férulas de extremidades para inmovilización y corrección.

Otro caso puede hallarse Hipocrates de Cos, en cuyo texto Corpus Hipocraticum se encuentran sistemas de mayor complejidad en fijaciones externas que posibilitan la inmovilización de las fracturas. En nuestros días, el concepto de fijación externa data de la segunda mitad del siglo pasado, después de que hiciera aparición la anestesia, y antes de que los antibióticos fueran descubiertos, en aquel entonces, quienes tenían más información sobre el tema eran los cirujanos militares, lo cual fue útil en tiempos de guerra.

Para empezar, es menester que se considere a las fijaciones externas como aquellas inmovilizaciones de los fragmentos diversos de las fracturas, por medio de la introducción de clavos en las partes más blandas en ellos. Estos clavos son a la vez unidos entre sí, a través de diferentes métodos de sujeción externa, dispositivos mecánicos, yeso etcétera.

Con respecto a los primeros diseños, estos no invadían el hueso sino que se respaldaban en las inserciones musculotendinosas; con el pasar del tiempo se fueron volviendo más invasivos hasta nuestros días, en los cuales los componentes de fijación esquelética (alambres y clavos) se atornillan o atraviesan al hueso de manera directa.

Aquellas nociones de rigidez en las fijaciones externas abrieron paso a conceptos más cercanos biológicamente a la recuperación natural de las fracturas, modulando las fuerzas favorecedoras y neutralizando las nocivas en el proceso de curación.

La fijación externa es cardinal en los tratamientos de fracturas graves y abiertas de las extremidades, asimismo, es importante como método de inmovilización primaria de aquellas fracturas próximas a las articulaciones, cuyas áreas blandas pueden tener una evolución deficiente, comprometiendo así inmovilizaciones internas a través de clavos o placas endomedulares. Una vez que se corrobore la correcta evolución de tales áreas blandas las fijaciones externas pueden ser cambiadas por internas, dentro del llamado “tratamiento de fracturas secuencial”.

Su uso es de importancia crucial también en las asistencias iniciales de pacientes con diversos traumas, en los controles de daños, y en la estabilización esquelética rápida para poder tratar las lesiones que pongan en peligro la vida de los pacientes, asimismo, es imprescindible en las estabilizaciones de aquellas áreas afectadas por infecciones óseas.

En la actualidad, desde hace algunos años la traumatología se ha constituido como una herramienta de gran alcance por su potencial de regeneraciones óseas y de reconstrucciones en el sistema esquelético, a través de la  llamada “osteogénesis a distracción”, esta técnica consiste en el tratamiento de una fractura de forma quirúrgica y una vez que comience el proceso de reparación de tal fractura, se va estirando el callo reparador de manera progresiva (algo semejante a los alargamientos óseos) por aproximadamente 1 mm al día, con ello se permite la creación espontánea de un nuevo hueso el cual presenta excelentes características fisiológicas y morfológicas.

El hueso nuevo o regenerado, al formarse presenta ciertos valores añadidos de gran importancia en los procesos terapéuticos en que se emplea, como en la reconstrucción de defectos óseos diafisarios de origen traumático, o a causa de técnicas de resección en los huesos de tipo tumoral que se emplean para tratar las infecciones óseas que sean crónicas, o en las ausencias de consolidación de las fracturas, así como en tumores óseos.

El hueso regenerado y sometido a los tratamientos muestra signos de hipervascularización, lo que es de sumo valor debido a que incrementa los mecanismos de defensa de los huesos ante la amenaza de infecciones, asimismo, permite una mejor asimilación de los antibióticos en el área tratada.

El nuevo hueso que se reconstruye a diferencia de otros métodos de reconstrucción, presenta una morfología tubular semejante a la de los huesos diafisarios normales, desde la perspectiva biomecánica tal forma es la de mayor ligereza y resistencia, y por ende la mejor, dicho método posibilita la corrección de deformaciones óseas como el acortamiento, así como las deformaciones rotacionales y angulares.

En el proceso de las transportaciones óseas, con el fin de obtener el hueso nuevo, también se da participación de las áreas blandas que se relacionen con el fragmento transportado, lo que contribuye a solucionar las pérdidas de áreas blandas en el momento de darse el traumatismo, se trata sin duda de un método excelente para reconstrucciones óseas, que supera a los convencionales, más al igual que estos últimos precisa de periodos amplios de curación, pues son necesarios al menos 2 meses de tratamiento (incluso suele llegar a 4 meses) por cada centímetro que se reconstruya hasta que se dé de alta al paciente al solucionarse el problema.

Ante esta dificultad, a saber, los periodos de curación, todos los esfuerzos en la actualidad y a futuro están dirigidos a la reducción de estos, agregando estabilizaciones internas a los huesos que sean objeto de tratamiento vinculando al tratamiento nuevos productos fármacos y biológicos que propicien el aceleramiento de la formación del nuevo hueso. Estos métodos se utilizan en la actualidad en las cirugías reconstructivas del llamado aparato locomotor, gracias a que la osteogénesis a distracción, posibilita que se solucionen infinidad de patologías osteoarticulares, asimismo, contribuye a que los problemas que se suscitan durante los tratamientos quirúrgico se remedien, todo ello a través de la transportación ósea en base a la osteogénesis a distracción.

Esperamos que esta publicación haya sido de suma utilidad, estimados lectores, por ahora hemos concluido aguardando se pongan al contacto con nuestra firma si requieren el respaldo de un experto que esté actualizado sobre los avances más recientes en traumatología. ¡Gracias por su visita!

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