Dolor del crecimiento, una visita recurrente al ortopedista

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El dolor es una reacción que tiene nuestro cuerpo para decirnos que algo está sucediendo. En el área psicológica el dolor puede presentarse no de forma física, pero aún así sentimos un malestar que nos está avisando que algo cambió; quizá en estos términos, el dolor representa únicamente que algo va mal, sin embargo, en cuestiones físicas el dolor puede representar cosas buenas también, o al menos no patológicas.

Mientras crecemos los huesos y músculos crecen a la par nuestro, esto quiere decir que por ciertos periodos de nuestra vida, nuestras extremidades se irán acomodando hacia lo que será su posición final cuando terminemos desarrollarnos. Pero hay ocasiones en que dichos cambios generan dolor, el cual se conoce como dolor del crecimiento.

Si bien es importante mencionar que es una causa de consulta frecuente también es necesario hacer énfasis que este es un diagnostico de exclusión; lo cual quiere decir que una vez que un niño se presente con dolor todas las posibles causas de la sintomatología deben ser descartadas antes de poder establecer este diagnostico.

El ortopedista DF es recurrido constantemente por problemas de este tipo. Las mamás acuden preocupadas porque sus niños presentan dolor en sus piernas después de realizar alguna actividad física, aunque no haya sido propiamente intensa. Tras una revisión exhaustiva, el médico se percata de que no hay lesiones, ni desgarres o cualquier otro trauma que pudo haberse ocasionado por algún golpe o accidente, mientras que la alineación y perfil rotacional son normales para la edad.

De no presentar enfermedades o complicaciones más graves, se asocia que nuestro hijo está presentando molestias en rodillas, la parte anterior de la pierna o el talón porque son zonas de crecimiento que se activan a determinada edad y debido a su alta tasa de recambio óseo pueden dar como manifestaciones dolor.

Generalmente estas molestia se dan por las noches, ya que es cuando el niño ha acumulado el mayor desgaste físico y se dispone a descansar, aunado a que posterior a los periodos de actividad física hay una importante liberación de hormona de crecimiento. Como no hay razones propias por las que deban presentarse, a veces se atribuyen a pequeñas lesiones o tensiones musculares que hubieran podido darse durante el día y que pasan desapercibidas. No hay un tratamiento específico para esto, todo depende del grado de dolor que se presente; en algunos casos es suficiente con reposo,  masajes que relajen sus músculos y raramente requieren de analgésicos.

El ortopedista DF delimita que este periodo de crecimiento y dolor se da entre los tres y cincos años de edad, y entre los ocho y doce; son etapas en las que nos damos cuenta que el niño aumentó su talla de calzado o que ya puede alcanza el muñeco de su repisa. En la pubertad y la adolescencia también se vuelven comunes porque es la edad del estirón, donde tanto varones como mujeres alcanzan su estatura máxima. Hay niños que no presentan dichos dolores, lo cual  no tiene una explicación bien sustentada, por lo cual no hay una manera eficiente de prevenir estos síntomas.

En sí, estos malestares no deben impedir que el niño pueda correr, caminar, o llevar a cabo su vida como suele hacerlo, sin embargo, si presenta problemas para moverse, cojea, tiene fiebre, inflamación, enrojecimiento local u alguna otra sintomatología deberá llevarlo con el ortopedista DF para que descarte alguna otra complicación. Es un hecho que las lesiones son frecuentes en los niños, porque suelen andar de un lado a otro, y algunos practican deportes; no obstante, a pesar de que tienen más energía, los huesos, músculos, tendones y ligamentos de un niño aún siguen en desarrollo y, por lo tanto son más susceptibles a lesiones debido a su alta tasa metabólica.

Estos periodos de crecimiento también son importantes porque ahí se pueden determinar u observar si hay patologías de otro tipo. Particularmente el ortopedista debe de estar atento en relación a problemas rotacionales o angulares, alteraciones osteocondrales como la osteocondritis disecante, apofisitis por sobreuso como el Sx de Osgood-Schlatter y patológicas fisiarias o epifisiarias como la enfermedad de Legg-Calve-Perthes o Epifisiolistesis femoral proximal.

Tener un ortopedista DF de cabecera nos ayudará a prevenir lesiones y accidentes si nuestros niños realizan algún deporte o padecen otras enfermedades como las ya antes descritas. La idea es que tengan una buena calidad de vida y que su crecimiento no se vea interrumpido o afectado por ningún factor intrínseco o extrínseco.

Hay casos en que se dan trastornos del crecimiento que un ortopedista DF o pediatra pueden detectar, los  más comunes son el crecimiento demasiado rápido o demasiado lento de sus extremidades (brazos y piernas). De notar alguna complicación de este tipo debe recurrir inmediatamente al médico, ya que puede tener algún problema que debe de ser estudiado y atendido oportunamente.

Si quieres prevenir lesiones de otro tipo es importante que como padre estés al pendiente del niño; esto no significa sobreprotegerlo, sino brindarle las herramientas necesarias para que con el tiempo él pueda cuidarse. Las cosas que debes hacer es corroborar que tu hijo tenga un calentamiento previo a toda las actividad deportiva; que los ejercicios los haga de manera periódica y progresiva; y llevar un control sobre su peso y alimentación para conocer los limites y alcances que tiene; proporcionarle el equipo necesario para cada deporte, el cual debe ajustarse perfectamente a su talla.

Dado que es muy difícil que usted esté al tanto de lo que sucede mientras el niño está en la escuela, asegúrese que quien se encargue de su rendimiento físico, tome en cuenta las características personales de cada niño para que los ejercicios estén adecuados a su edad y capacidades.  Por otra parte, nunca debe dejar a un niño lesionado, por más leve que sea, que salga a jugar o realice alguna actividad intensa, ya que esto podría agravar su situación e interrumpir la recuperación.

La salud de un niño es muy importante, sobre todo cuando de fomentar su desarrollo motriz se refiere; mantener sus sistema musculo-esquelético adecuadamente le permitirá realizar actividades que son normales a esa edad, como salir a jugar o interesarse en algún deporte, sin tener que preocuparse por si puede o no hacerlo. Para esto usted debe contar con un ortopedistaDF que lleve el control de crecimiento de su hijo y pueda prevenirla de ser necesario.

El Dr. Alejandro Dabaghi Richerand se enfoca en ortopedia para adultos y niños y seguramente te podrá orientar sobre los cambios que irán ocurriendo en tu hijo. Como mencionamos algunos no significan que algo anda mal, sino que son avisos de que tu niño está creciendo, debido a este motivo y la amplia gama de problemas y patologías que pueden ocurrir en un niño es indispensable que este sea valorado ante la presencia de cualquier sintomatología.

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