El ortopedista, un experto necesario

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Acudir con profesionales en la salud para sanar o solucionar problemas que afectan el bienestar, es hoy en día una necesidad; aceptar la ayuda de un experto que guíe el camino a un mejor estado de salud habla bien de una persona que se ocupa de atenderse, consentirse y procurarse tranquilidad. El objetivo de todos los expertos en el área de la salud es el mejorar la calidad de vida de las personas, procurando siempre los mejores beneficios y ventajas, además de educar al paciente fomentando el autocuidado; es una persona que dedica su trabajo a la obtención de resultados que favorezcan la salud y desarrollan los tratamientos terapéuticos convenientes a cada caso.

No obstante, aunque ha incrementado la población que se atiende profesionalmente, aún existen personas a las que no les importan sus padecimientos y padecen a diario el sufrimiento que representa un malestar, llegando a acostumbrarse al dolor. Esto significa un peligro constante en la vida de las personas, el tiempo no alivia nada por sí mismo, se necesita del cuidado necesario y la pertinente asesoría profesional.

Conforme evoluciona el ser humano también se han desarrollado áreas de especialización en el cuidado con el objetivo de dar una atención de mayor calidad. La medicina crea mejores tratamientos para que la sociedad goce de bienestar y pueda progresar adecuadamente, gracias a los descubrimientos obtenidos y a las exigencias de la sociedad. Uno de los expertos más solicitados recientemente es el médico ortopedista, especializado en el funcionamiento del sistema músculo-esquelético, que se constituye de ligamentos, articulaciones, músculos y huesos. Su demanda se debe al creciente número de accidentes y lesiones originadas por diversas razones, que poco a poco progresan más rápido ocasionando problemas más graves.

Este médico cuenta con los conocimientos necesarios para saber apoyar al paciente y superar sus padecimientos, además está capacitado con el mejor equipo con el fin de lograr los mejores resultados en el menor tiempo posible. Poder contar con este experto genera seguridad por recuperar las funciones motrices, llevar a cabo una rehabilitación correcta y mejorar las condiciones de postura que definen la figura. Así, el paciente puede continuar su vida realizando sus actividades de manera normal, independiente y con cuidado, pues las recomendaciones del experto enseñan a valorar el cuerpo, sin dolor crónico que le detenga.

La labor del ortopedista comienza desde que el accidente acontece. Después del percance, el primer tiempo que sucede es el tiempo latente, cuando el cuerpo está más afectado físicamente y el impacto sufrido aún no es percibido completamente, la persona debe procurar el menor esfuerzo y movimiento porque cualquier desajuste en esa condición podría acarrear una incomodidad mayor; algunas veces, la posición del área afectada en este momento puede ser revertida inmediatamente (brazo, mano, tobillo, etc.)

Con la precaución debida de alguien capacitado para ello, pero en otras, un cambio brusco o mal realizado ocasiona alteraciones futuras más severas (como por ejemplo lesión en la columna vertebral, hombro, cadera, etc) por lo que se recomienda buscar un lugar seguro con los servicios médicos necesarios. Es importante acudir al médico a tiempo, llevar a cabo un proceso terapéutico físico con el cual evitar padecer consecuencias peores a causa del no tratamiento y aliviar el dolor que, con el tiempo en lugar de sanar, empeora.

Aunque no sucede siempre, en muchas ocasiones es necesario llevarse a cabo cirugía para reparar el daño lo mejor y más rápido posible, no obstante el paciente y su familia reciben la información necesaria sobre el proceso quirúrgico para evitar incertidumbre sobre su estado. Las cirugías realizadas por el ortopedista comúnmente son para restitución de la alineación, movilidad y optimización de la función articular. Se considera como elemental el comprometer el menor riesgo posible a la persona y una vez que haya terminado la operación, pasará a una fase de convalecencia donde seguirá la guía del médico.

Durante las etapas posteriores, la voluntad del paciente tiene el papel principal en la recuperación, un mínimo de desconfianza en la labor realizada puede derivar más problemas que soluciones, pero con la adecuada desenvoltura en la terapia se pueden conseguir beneficios tempranamente y continuar las mejores estrategias en las fases siguientes. El explicar detenidamente la situación en la que se encuentra y el proceso que se debe de llevar a cabo, fomenta una mejoría en el estrecho lazo que une al médico y al paciente.

No siempre se pueden prevenir los accidentes, muchas veces al realizar actividades cotidianas e inofensivas que anteriormente se hacían con naturalidad, de un momento a otro cambian y representan alerta. Sin embargo, el hecho de contar con un ortopedista contribuye a saber actuar ante estos casos. Una valoración continua por parte de un experto en el sistema músculo-esquelético previene de dolencias futuras derivadas de una incorrecta postura, realización de trabajo de riesgo o mala administración de fuerza en el cuerpo. Un dolor, por pequeño que sea, debe ser atendido con el respectivo cuidado.

Minimizar o descuidar un malestar físico muchas veces cuesta más una vez pasado el tiempo, las lesiones no son resueltas de manera simple, dejándolas de lado, evitando la intensidad temporal y con el tiempo vuelve, la solución está acompañada de guía profesional que expertos y especialistas brindan, y entre más rápido se actúe será mejor para el paciente. La necesidad de aproximarse a personas que se desenvuelven en el sector salud crea la conciencia de cuidado y bienestar que la sociedad requiere, exige y solicita, por lo que el papel del ortopedista es fundamental.

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