Escoliosis de Inicio Temprano: Importancia del Diagnóstico Oportuno y Tratamiento no Quirúrgico

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La escoliosis de inicio temprano (EOS), se define como la presencia de una curvatura en la columna en el plano frontal (coronal) de más de 10º antes de los 5 años, independientemente de la causa por la que se produce. Debido a la alta tasa de complicaciones que tienen estos pacientes, si no se interviene tempranamente se ha catalogado como un grupo separado.

La principal consecuencia de la EOS es el desarrollo del síndrome de insuficiencia torácica, el cual se caracteriza por la incapacidad de mantener una adecuada respiración y crecimiento pulmonar. El objetivo del tratamiento de esta enfermedad no es únicamente corregir la deformidad de la columna, sino permitir un adecuado crecimiento del tórax y con ello un adecuado desarrollo pulmonar, el cual se lleva a cabo en los primeros 8 años de vida.

Es importante destacar que la EOS no se comporta igual que la escoliosis de inicio tardío (LOS), ya que en la EOS hay una hipoplasia (disminución en el desarrollo) pulmonar secundaria a la deformidad del tórax, la cual condiciona un incremento en la presión pulmonar y con ello una insuficiencia cardiaca derecha, no siendo así en la LOS en donde hay un desarrollo pulmonar completo.

Los 2 orígenes de la falla respiratoria en la EOS son: un desarrollo pulmonar deficiente con las consecuencias ya antes descritas, así como la presencia de deformidades en la caja torácica, lo cual condiciona una disminución de su capacidad de expansión y con ello incapacidad de aumentar el volumen de aire que entra a los pulmones.

La importancia del diagnóstico temprano y tratamiento de la EOS radica en evitar la progresión de la deformidad de la columna y con ello el tórax, permitiendo un desarrollo pulmonar completo,  ya que se ha demostrado que los pacientes con insuficiencia respiratoria secundaria a escoliosis tienen un incremento del doble en la mortalidad que la población general.

Las modalidades de tratamiento actualmente utilizadas inicialmente para evitar la progresión de la escoliosis en estos pacientes son no quirúrgicas, ya que se ha demostrado que los tratamientos  con cirugía tempranamente tienen un alto índice de complicaciones.

El abordaje inicial del paciente con EOS debe de incluir una valoración clínica e imagenológica completa para determinar el origen del padecimiento (idiopática, congénita, neuromuscular, sindromática, etc.), ya que las modalidades de tratamiento particularmente en la congénita en donde hay deformidades focales pueden ser tratadas tempranamente con métodos quirúrgicos con excelentes resultados, sin comprometer el crecimiento del tórax (ej: resección de hemivertebra). Es obligado en estos pacientes realizar los siguientes estudios.

  • Radiografías PA y lateral de columna: Es el estudio de imagen más básico y accesible. En este podemos determinar en una gran proporción de los casos si existen malformaciones vertebrales, determinar la magnitud de la enfermedad y de forma seriada establecer si es progresiva.
  • Tomografía Computada: Este estudio es particularmente útil para caracterizar la anatomía de los huesos de la columna, particularmente importante en pacientes con un padecimiento de tipo congénito.
  • Resonancia Magnética: Con mayor frecuencia se ha convertido en un estudio indispensable en el diagnóstico de los pacientes con deformidades de columna, permite evaluar de manera muy confiable la integridad de la médula espinal. Es importante este estudio ya que se ha visto que entre el 23-28% de los pacientes con EOS tienen alteraciones intramedulares. En caso de encontrar estas es importante una evaluación por neurocirugía para determinar si son sujetas a corrección, ya que algunas de ellas pueden ser el origen de la aparición y progresión de la deformidad.

Tratamientos no quirúrgicos:

Órtesis toracolumbosacra (TLSO):

Este método de tratamiento también llamado corsé ha probado ser efectivo en la escoliosis idiopática del adolescente; sin embargo, en la EOS los resultados han sido variables, debido a la dificultad de la adaptación de estas órtesis en niños pequeños, su apego al tiempo de uso y las características esqueléticas de mayor flexibilidad en los infantes.

Pese a todos estos inconvenientes es el tratamiento más frecuentemente utilizado, inicialmente para control de este tipo, ya que en un buen porcentaje de los casos logra controlar la deformidad de la columna y permite el crecimiento del tórax, con la ventaja de permitir ser retirado para el baño. El tiempo de uso recomendado del corsé, mínimo es de 18 hrs/día para que tenga una efectividad en el control de la deformidad.

Yesos de columna:

Los yesos de columna se empezaron a utilizar desde finales del siglo XIX, sin embargo, el uso de yesos seriados inicialmente se empezó a utilizar como tratamiento en pacientes con este padecimiento pero de tipo idiopático infantil, mostrando un alta tasa de éxito en la corrección de la deformidad. Actualmente juega parte importante en el tratamiento de todos los pacientes con EOS progresiva, ya que es una herramienta que permite retrasar el tratamiento quirúrgico.

El objetivo de estos yesos es bajo anestesia permitir una elongación y desrotación de la columna, lo cual corrige la deformidad. En comparación con el uso de corsé este tratamiento permite la aplicación constante de la fuerza de corrección, así como una perfecta adaptación a la anatomía del tórax. La desventaja es que no puede retirarse, puede condicionar complicaciones cutáneas y requiere de varios procedimientos anestésicos para su aplicación. Los yesos deben de ser cambiados cada 3-4 meses basado en la velocidad de crecimiento del niño.

Tracción Cefálica Gravitacional:

La tracción cefálica gravitacional (TCG) es un método que consiste en la aplicación de un aro  externo sujeto al hueso del cráneo por medio de tornillos; una vez colocado este dispositivo, se coloca peso en el extremo de manera progresiva teniendo como meta máxima hasta el 50% del peso corporal del paciente.

Sirve como adyuvante del tratamiento particularmente en curvas severas, asociadas a un incremento en la cifosis y disminución de la función pulmonar. El objetivo de este tratamiento es permitir flexibilidad, así como dar una corrección gradual de la deformidad, haciendo que la médula espinal se acostumbre a la corrección, para posteriormente realizar tratamientos con yesos o métodos quirúrgicos.

Es un método que en la mayoría de las veces requiere de un periodo de hospitalización prolongado para monitorizar la respuesta y tolerancia a la tracción, así como vigilancia neurológica estrecha.  Tiene complicaciones como: infección de los sitios de entrada de los tornillos y alteraciones neurológicas, las cuales no son frecuentes.

Como conclusión es importante destacar que la EOS es una enfermedad potencialmente fatal si no es tratada de forma temprana. Los tratamientos deben de buscar permitir un adecuado desarrollo y crecimiento pulmonar, lo cual habitualmente se puede lograr con métodos no quirúrgicos retrasando intervenciones quirúrgicas tanto como sea posible, ya que a edades tempranas tienen una alta tasa de complicaciones.

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