Especialidades de la ortopedia DF: artroscopia de rodilla

Las especialidades de la ortopedia DF son variadas y diversas, esto principalmente debido a la gran cantidad de estructuras que conforman el aparato musculoesquelético, al alto nivel de especialización de cada tejido y a la cercanía y relación de todos los elementos entre sí. Es por ello que la ciencia médica ha desarrollado diferentes técnicas, métodos, herramientas y procedimientos para poder atender los diversos padecimientos, condiciones y enfermedades que puede sufrir una persona en cada una de sus estructuras.

Y dentro de todas las estructuras que el ortopedista puede atender, una de las más complejas es la rodilla, pues contrario a lo que muchos podrían creer, esta parte del cuerpo está conformada por una gran cantidad de tejidos y elementos que hacen precisamente que su función sea sumamente especializada, pero al mismo tiempo convierten a la rodilla en una parte delicada y difícil de tratar cuando se sufre una lesión.

En la rodilla confluyen todo tipo de tejidos: huesos, músculos, ligamentos, cartílago y tendones, además de venas y arterias, todo lo que en conjunto constituye una estructura altamente funcional y fundamental para el adecuado movimiento del ser humano, especialmente en lo que se refiere al movimiento natural y cotidiano de caminar, correr o trotar, por lo que una lesión en la rodilla puede implicar una seria afección en el andar de la persona.

Desde luego, a pesar de esto, la rodilla es una estructura sumamente resistente, pues una de sus tareas es soportar el peso de toda la parte superior del individuo, desde la cabeza hasta las piernas. Sin embargo, esto no implica que la persona no sea susceptible de sufrir accidentes, caídas o golpes que pudiesen provocar una lesión en la zona e incluso en ocasiones basta con un movimiento inadecuado o con el simple pasar del tiempo para sufrir algún problema en la rodilla.

Por fortuna, actualmente la tecnología y la medicina han avanzado tanto que los médicos especialistas en esta área cuentan con las herramientas necesarias para el tratamiento oportuno y adecuado de diversas lesiones de rodilla. Y entre estas herramientas destaca un procedimiento llamado artroscopia, el cual es sumamente útil al momento de atender y reparar cualquier lesión en esta importante estructura.

Desde luego, un procedimiento de este tipo únicamente debe ser realizado por un médico especialista certificado y perfectamente capacitado en ortopedia DF, pues esta técnica quirúrgica requiere de un alto nivel de precisión, un conocimiento vasto y preciso de las estructuras involucradas y una gran capacidad técnica, pues la artroscopia consiste en introducir una cámara muy pequeña en la rodilla a través de unas incisiones milimétricas, al igual que los instrumentos necesarios para completar el procedimiento, lo cual sólo un experto en el área puede llevar a cabo.

El procedimiento general de esta intervención incluye varios pasos, entre los que destaca la preparación del paciente para el procedimiento, el cual, a diferencia de otros procedimientos quirúrgicos, es bastante simple y no requiere de una preparación exhaustiva, pues basta con cumplir algunas consideraciones un par de días antes como dejar de consumir algunos medicamentos, evitar el consumo de alcohol y cualquier droga de abuso y no consumir bebidas o alimentos por lo menos 6 horas antes de la intervención.

En lo que a la cirugía como tal implica, una vez que el paciente ingresa al quirófano,  es necesario aplicar anestesia, que puede ser local, regional, general o mediante bloqueo de nervios periféricos. Una vez anestesiado el paciente, el médico especialista en ortopedia DF realiza dos o tres pequeñas incisiones alrededor de la rodilla, cortes a través de los cuales bombea solución salina para inflar la rodilla y poder maniobrar con mayor facilidad.

Posteriormente se introduce por una de las incisiones en la rodilla un tubo muy delgado que contiene la cámara de alta definición, la cual está conectada a un monitor que permite al ortopedista visualizar el interior de la rodilla. A través de otra incisión, el médico introduce otros instrumentos quirúrgicos, también de tamaño muy pequeño para poder llevar a cabo el proceso de reconstrucción, reparación o extirpación del problema.

Una vez concluido el procedimiento, se drena por completo la rodilla de la solución salina introducida, se realizan pequeñas suturas para cerrar las incisiones y se cubre la rodilla con gasas y un vendaje. Cabe mencionar que comúnmente el cirujano toma algunas fotografías del procedimiento para poder mostrar al paciente el resultado e indicar el pronóstico de recuperación, además de comprobar el estado inicial de la lesión y el final, después de la cirugía.

El procedimiento tiene un tiempo de duración aproximado de entre 30 y 60 minutos, dependiendo del tipo de padecimiento o condición que presenta el paciente y la complejidad de su tratamiento. El tiempo de recuperación suele ser corto ya que la cirugía no es demasiado invasiva, por lo que el paciente puede regresar a su rutina entre 1 a 6 semanas después de la operación, dependiendo del caso, y no requiere hospitalización en la mayoría de los casos.

Es menester seguir siempre las indicaciones postoperatorias que da el médico, entre las que suele estar un tiempo de reposos, pues aunque esta cirugía no es tan invasiva como otras que se realizan en ortopedia DF, sigue siendo una intervención quirúrgica, por lo que se requiere un tiempo recuperación, el cual determina el especialista. Por lo tanto, es de suma importancia que el paciente siga las indicaciones, reciba la ayuda necesaria, tome los medicamentos recetados y regrese a sus actividades cotidianas sólo cuando el médico lo autoriza, pues únicamente de esta manera se puede garantizar un proceso de cicatrización y recuperación adecuado.

Los casos en que se requiere una artroscopia son variados, y para determinar si esta alternativa es viable se requiere una evaluación y diagnóstico precisos realizados por un especialista en el área. Entre los padecimientos que se tratan con este procedimiento de forma más común se encuentran la ruptura de meniscos, la ruptura, desgarro o daño de ligamentos, mala alineación de la rótula, extirpación de quistes y reparación de algunos defectos en el cartílago, aunque no son los únicos problemas que se pueden atender con este tipo de intervención.

Como cualquier otra cirugía, la artroscopia tiene algunos riesgos implícitos, pero estos son bastante menores en comparación con otros procedimientos. Estos riesgos son principalmente tener una reacción alérgica a la anestesia o a algún medicamento, infección y algunos problemas postoperatorios en la rodilla, pero todos ellos fáciles de evitar, tratar y solucionar.

Gracias al avance de la tecnología y la ciencia médica, una vez más es posible tratar de manera relativamente sencilla padecimientos, enfermedades y condiciones que en el pasado requerían procedimientos largos, complejos y sumamente incómodos. Por supuesto, la capacidad y el profesionalismo del médico especialista son fundamentales para llevar a cabo cualquier tratamiento, pues sin importar la modernidad y facilidad que ofrecen las herramientas modernas, nada puede sustituir la capacidad y el accionar humano.

Por lo anterior, es importantísimo ante cualquier padecimiento musculoesquelético acudir con un médico certificado, capacitado, profesional y especialista en ortopedia DF, de manera que se pueda tener la seguridad de estar en las mejores manos y tener así las mayores probabilidades de un resultado exitoso. Y para esto, no hay duda alguna que la mejor alternativa en todo México es la clínica del mejor especialista en esta área: el Dr. Alejandro Dabaghi Richerand.

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