Fracturas

En Blog

Las fracturas son una de las lesiones más comunes que se presentan en el sistema musculoesquelético. Pueden ser producto de traumatismos, como caídas, golpes y accidentes, o bien, producirse por la sobrecarga de los huesos generada por la repetición constante de un movimiento. En términos generales, las fracturas consisten en la ruptura de un hueso o huesos del cuerpo y la ortopedia y traumatología para su estudio y tratamiento, las clasifican según las causas que las originaron, sus características y su localización.

Quien sufre de una fractura experimenta dolor intenso, deformidad, hinchazón y en algunos casos se llega a presentar sangrado y la rotura de la piel que recubre el hueso fracturado, también conocido esto como fractura expuesta. Debido a las complicaciones que se pueden presentar con este tipo de lesiones es indispensable que la persona afectada reciba atención de inmediato y que se le inmovilice mientras llega la atención médica, especialmente si la fractura se ubica en los muslos, cadera, pelvis o columna vertebral, sitios con un alto potencial de sangrado y complicaciones neurológicas.

No se recomienda intentar regresar el hueso fracturado a su posición normal, a menos de que la persona que va a realizar el procedimiento tenga conocimiento de las maniobras de reducción así como sus posibles complicaciones; sin embargo es recomendable la ferulización para inmovilizar la zona afectada.

En caso de que el hueso fracturado haya perforado la piel, es decir, si se trata de una fractura expuesta, la herida se debe limpiar, únicamente irrigando copiosamente la herida y cubrir para evitar que se contamine más. El hielo puede ayudar a disminuir el dolor de la persona fracturada durante la espera de la ayuda y se recomienda darle apoyo para mantenerla en calma y evitar que entre en shock.

Una vez que se ha diagnosticado la fractura por un especialista en ortopedia y traumatología, se determina el tipo de tratamiento a seguir para la recuperación del paciente. Las técnicas que más comúnmente se aplican son la inmovilización con férula/yeso y la intervención quirúrgica con fijación interna o externa. Es importante mencionar que el médico especialista, antes de recomendar cualquier tipo de intervención quirúrgica, evalúa las posibilidades de que la fractura sane sin necesidad de un tratamiento invasivo, para lo que puede recurrir a un procedimiento conocido como reducción cerrada que se hace de manera manual antes de inmovilizar el área afectada.

Métodos de Reducción:

Para que los huesos sanen satisfactoriamente y para evitar complicaciones es de suma importancia que las fracturas sean reducidas cuanto antes y de forma adecuada, conociendo la tolerancia a la angulación y desplazamiento de cada hueso en particular. Debido a esto es importante destacar que independientemente del método seleccionado este debe de realizarse por un especialista en ortopedia y traumatología, familiarizado y adecuadamente capacitado.

  • La reducción cerrada es un procedimiento que comienza con la aplicación de anestesia, para posteriormente hacer la alineación de los fragmentos óseos por medio de tracción y corrección de la angulación; este procedimiento no requiere de la manipulación directa de los fragmentos óseos. Después de hacer la reducción se coloca un yeso con almohadilla que sirve tanto para inmovilizar como para proteger el hueso afectado. Posterior a la colocación del yeso se toman radiografías para verificar que tras la inmovilización el hueso se mantiene en la posición correcta, de no ser así, se hacen los reajustes necesarios o de no ser posible se recurre a una reducción abierta. El tratamiento de las fracturas por reducción cerrada, permite que la herida cicatrice rápidamente y que se reduzcan los riesgos de que se desarrolle alguna infección en el hueso ya que no hay necesidad de realizar heridas en la piel. Además, este tipo de procedimiento ayuda a disminuir el dolor del paciente y eleva las probabilidades de que después del tratamiento y rehabilitación, el área afectada luzca normal y que el paciente pueda recuperar sus capacidades de movimiento normales posterior a el periodo necesario de inmovilización.
  • Cuando la reducción cerrada no es posible por desplazamientos o angulaciones excesivas y se requiere de la manipulación directa de los fragmentos óseos, esto se denomina reducción abierta. Esto se realiza por medio de un procedimiento quirúrgico el cual siempre se acompaña de una fijación interna o externa por medio de placas, tornillos, clavos o una combinación de estos. Las ventajas de la reducción abierta y fijación interna es el permitir una movilización más temprana y alinear anatómicamente los fragmentos de hueso, sin la necesidad de tener métodos externos de inmovilización, lo cual permite conservar el movimiento de las articulaciones y función muscular.

El tiempo que toma le recuperación de una fractura depende de sus características y de otros factores, como la edad del paciente, actividad física y enfermedades concomitantes. Para controlar el dolor el médico usualmente prescribe analgésicos y en todo caso se programan revisiones periódicas para darle seguimiento al proceso de recuperación de la lesión. Es de suma importancia que se acuda a todas las revisiones pues sólo de esta manera el médico puede detectar los problemas que se lleguen a presentar para tratarlos de manera oportuna.

En futuras entradas en este blog hablaremos de las características de los programas de rehabilitación recomendados para la recuperación de quienes han sufrido alguna fractura. Recuerda que en Orthodaba, el Dr. Alejandro Dabaghi, especialista en ortopedia y traumatología con certificación del Consejo Mexicano, te atenderá personalmente. Llama a nuestros números de emergencia o programa una cita desde nuestro sitio web, con gusto te atenderemos.

Mensajes Recientes

Deja un comentario