Importancia del Diagnostico Temprano en Displasia del Desarrollo de la Cadera

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Como ya se ha mencionado en textos previos en este blog la displásia del desarrollo de la cadera (DDC) es una alteración que ocurre en la etapa neonata en la cual hay un desarrollo anormal de las estructuras de la cadera haciendo que esta tenga un contacto anormal entre los 2 componentes óseos de la cadera; la cabeza del fémur y el acetábulo. Hay varios grados de DDC que pueden ir desde una displásia acetabular hasta una cadera francamente luxada.

La importancia del diagnostico temprano de esta patología de la cadera radica en que la tasa de éxito disminuye en la medida que la edad aumenta, incrementando la complejidad del tratamiento siendo necesario a edades avanzadas procedimientos reconstructivos múltiples.

El primer paso en el diagnostico temprano de la DDC es la exploración física de todos los recién nacidos por un pediatra experto u ortopedista pediatra en las primeras semanas de vida. Esta revisión debe de ser completa (de los pies a la cabeza) ya que hay factores asociados como alteraciones en los pies, rodilla, cuello o la presencia de laxitud ligamentaria que deben se hacer sospechar un incremento en la prevalencia de esta enfermedad. Así mismo es importante destacar que un adecuado interrogatorio de los factores de riesgo perinatales (primigesta, oligohidramnios, presentación pélvica, macrosomia, etc) así como familiares incrementan importantemente el riego de DDC.

En cuanto a la exploración física de la cadera esta debe de realizarse de manera secuencial, en busca de acortamiento o asimetría de las extremidades, posteriormente poniendo a prueba la estabilidad de la cadera lo cual se lograr con 2 de las maniobras típicamente descritas para este problema: Barlow (desplazamiento de la cadera fuera del acetábulo), la cual sugiere una inestabilidad de la cadera; y Ortolani (recolocación de la cabeza del fémur dentro del acetábulo) la cual indica una cadera luxada. Sin embargo y pese a que estas pruebas son clásicas y típicas de la DDC en muchas ocasiones estas no se encuentran, únicamente encontrando diferencia en la abducción (capacidad de abrir las caderas) o presencia de un chasquido; situación que incluso los padres refieren al momento de realizar cambios de pañal.

Ante cualquier sospecha de una patología de la cadera dentro de los primeros 4 meses de vida es importante realizar un ultrasonido de cadera el cual es un método superior a la radiografía de pelvis y actualmente considerado del estándar de oro para el diagnostico oportuno de la DDC. Ofrece ventajas con respecto a los estudios radiográficos ya que permite observar las estructuras cartilaginosas, situación que es imposible durante los primeros meses de vida con la radiografía, así como la visión de la cadera de forma dinámica y en múltiples proyecciones. Idealmente este estudio debe de realizarse por un ortopedista pediatra adecuadamente capacitado en el uso e interpretación del ultrasonido o un medico radiólogo experimentado.

Durante la exploración ultrasonográfica se puede determinar la posición de la cabeza del fémur, el desarrollo de la parte osificada y no osificada del acetábulo, así como de forma dinámica determinar si hay inestabilidad y capacidad de reducción de la cadera. Así mismo debido a que el ultrasonido es un método de bajo costo, no involucra radiación y/o la necesidad de sedación del niño es también útil en el seguimiento del tratamiento, el cual en edades tempranas es el uso de dispositivos abductores típicamente el arnés de Pavlik.

Desde el punto de vista del examen con ultrasonido se pueden encontrar los siguientes hallazgos:

  • Displásia acetabular: Este termino se refiere a un desarrollo insuficiente del acetábulo, lo cual a la larga sin tratamiento puede condicionar áreas de mayor contacto de la cabeza del fémur y un desgaste temprano de la articulación. Se considera que hay displásia cuando el ángulo alfa es menor a 60º. La displásia acetabular puede ser pura, es decir en cadera estables y reducidas, o coexistir en caderas inestables pero reducidas o francamente luxadas.

  • Inestabilidad de cadera: La inestabilidad de la cadera cobra relevancia ya que sabemos que uno de los requisitos mas importantes para un adecuado desarrollo normal de la cadera es el estimulo de la cabeza del fémur dentro del acetábulo, por lo cual si la cadera no esta establemente dentro del acetábulo el desarrollo será deficiente dando como resultado 2 caminos: una eventual luxación de la cabeza del fémur o un desarrollo deficiente de la articulación de la cadera. Se considera que una cadera tienen inestabilidad cuando hay un desplazamiento de la cabeza del fémur fuera del acetábulo más del 50% con maniobras de estrés, visto en proyecciones dinamicas.

  • Luxación de Cadera: Una cadera se encuentra luxada cuando la cabeza del fémur no se encuentra en contacto con el acetábulo, lo cual condiciona múltiples cambios a nivel de los ligamentos y tejidos blandos de la cadera, así como una importante displásia acetabular. Desde el punto de vista ultrasonográfico se considera que una cadera esta luxada cuando la distancia que existe entre la cabeza del fémur y el fondo acetabular es mayor a 5 mm.

Como ya se ha mencionado anteriormente es importante hacer un diagnostico temprano de la DDC ya que la tasa de éxito en el tratamiento es dependiente del momento del diagnostico. Es importante ante cualquier sospecha en el examen físico o ante la presencia de factores de riesgo para esta enfermedad acudir con un experto ortopedista pediatra el cual pueda corroborar o descartar el diagnostico, y de acuerdo al caso iniciar el tratamiento.

Es de suma importancia tomar en consideración la utilidad y necesidad de realizar un diagnostico temprano por medio de un ultrasonido de cadera echando mano de la experiencia del ortopedista pediatra preferentemente capacitado en la realización de este estudio y su adecuada interpretación.

El Dr. Alejandro Dabaghi Richerand es un ortopedista pediatra entrenado y enfocado en el diagnostico y tratamiento de la displásia del desarrollo de la cadera desde la etapa neonatal hasta la adolesencia por lo cual constituye una excelente opción en caso de que haya sospecha de que su hijo tienen este problema.

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