La proloterapia en traumatología y ortopedia

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El dolor puede ser un obstáculo pero también un motivante. A veces creemos que tenemos que aprender a lidiar con él, cuando en realidad la solución es buscar alternativas para tratar de bajar las molestias y tener una mejor calidad de vida. Nadie puede pasarse los días sintiendo dolor, mientras intenta seguir con sus actividades, sin embargo, hay quienes tampoco quieren una cirugía por miedo a que algo salga mal. En realidad los riesgos siempre existen sin importar el tratamiento que se elija, lo que sí sucede es que algunos son más invasivos, quizá más tardados o más dolorosos que otros.

Algunas personas optan por la medicina alternativa, desde prácticas como la acupuntura, meditación, masaje o quiropráctica; y uso de hierbas, alimentos y vitaminas.  Normalmente la aplica a la par de los tratamientos médicos convencionales o como sustito; sin embargo, se recomienda más que se lleven a cabo al mismo tiempo para que el doctor pueda monitorear al paciente.

Algunos de estos pueden ayudar a la curación en la medida en que mantienen una actitud y pensamiento positivo, así como una buena alimentación. Una persona resignada pocas veces quiere seguir intentando buscar soluciones para disminuir el dolor crónico, como por ejemplo, el de osteoartritis, o de alguna fractura o trauma que no logró reponerse por completo.

Los especialista de traumatología y ortopedia desde hace varios años han utilizado un método que es invasivo per se,  y que consiste en una terapia reconstructiva. Dicho tratamiento es conocido como proloterapia y se perfeccionó a mitad del siglo XX  por el doctor George Hackett. Se basa en aplicar una inyección en el músculo o en la articulación dañada introduciendo un agente inflamatorio; suena irónico que lo que se busque sea inflamar más, cuando ya hay dolor, sin embargo, estudios han comprobado que esta inflamación temporal de bajo grado ayuda a estimular la producción de tejido fibroso, y por lo tanto fortalece tendones y ligamentos.

Generalmente el dolor crónico musculo-esquelético se da por un déficit en la regeneración o reparación del tejido conectivo fibroso, lo que provoca ligamentos y tendones débiles, poco resistentes. La función de estos conectores es la de mantener juntas todas las estructuras musculo-esqueléticas. Mientras los tendones se encargan de mantener unidos los músculos a los huesos, y de mantener el movimiento a la par de éstos, los  ligamentos unen los huesos entre sí. Juntos manipulan toda la movilidad del sistema. Pero si por algún accidente o patología, estos tejidos no se regeneran adecuadamente, el dolor aparece y no se va sino hasta que se reparan.

En ocasiones, si el daño no es muy grave, este proceso se da solo y de manera efectiva; por el contrario cuando los traumas en músculos o huesos son más graves, o el paciente es una persona adulta mayor, la recuperación se puede complicar y no terminar satisfactoriamente. Es en estos casos cuando la proloterapia se hace presente. La traumatología y ortopedia ha validado su funcionamiento al notar resultados favorables: puede llegar a disminuir el dolor considerablemente o hasta quitarlo.

Este proceso está dividido una o varias sesiones y el tiempo de recuperación dependerá de la edad del paciente y gravedad de la enfermedad; generalmente conlleva varios meses en lo que el tejido empieza a cicatrizar, pero los resultados mostrarán que habrá valido la pena. Estas inyecciones producen minimo dolor, salvo una ligera inflamación que no debe durar más de 72 horas; durante ese tiempo no se deberá utilizar ningún tipo de antiinflamatorio, puesto que será dicha inflamación la que promueva el fortalecimiento de los tejidos.

Los casos en los que este tratamiento puede resultar efectivo son cuando hay debilidad en los ligamentos por degeneración o traumas, como en la osteoartritis; por constantes torceduras o esguinces que han provocado que la reparación se vuelva ineficiente; por dolores en espalda, codos, muñecas; malestares y anomalías  causados por una postura inadecuada, etc. El área de traumatología y ortopedia recomienda que este tratamiento se lleve acabo, si no se requiere cirugía, lo antes posible, porque el dolor y debilidad en dichos conectores pueden provocar más lesiones o fracturas.

A pesar de que la proloterapia en la mayoría de los casos tiene resultados permanentes, se deben tomar en cuenta varios factores para evitar que haya repercusiones o molestias futuras. La zona en la que se aplicó el tratamiento ya sufrió un daño, por lo que requerirá siempre de un trato especial, aún cuando la recuperación se haya completado.

Para asegurar que la lesión no se repita y el tratamiento dure el mayor tiempo posible los especialista en traumatología y ortopedia toman especial atención a la edad del paciente, el grado y tipo de lesión, el nivel de las actividades o deportes que realiza, el peso, la postura, la fuerza, si han habido cirugías anteriormente, o que otras enfermedades se han presentado.

Como en todo tratamiento, en este también deben respetarse las instrucciones del médico. Si no se completa, la regeneración no podrá darse adecuadamente, y podría ocasionar otra lesión. Las reconstrucciones de huesos, tejidos, ligamentos, etc. siempre son tardadas porque hubo una interrupción en su función principal, una ruptura que les impide seguir manteniendo las estructuras como son, por eso tenemos que esforzarnos más para que puedan volver a su estado original y con sus mismas capacidades.

El Dr. Alejandro Dabaghi Richerand está certificado por el Consejo Mexicano de Traumatología y Ortopedia, lo que lo reconoce como altamente capacitado para atender lesiones musculo-esqueléticas. Propondrá el tratamiento que mejor le convenga en base a su diagnóstico, siempre pensando en los beneficios para el paciente y todo su historial médico. El dolor no debería ser una opción de vida, sino algo pasajero que nos enseña a salir adelante.

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