Lesión de Meniscos: acuda con el especialista traumatólogo

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Los meniscos son 2 estructuras compuestas de material fibrocartilaginoso, localizadas dentro de la articulación de la rodilla (medial y lateral) y con forma de semilunas, las cuales sirven para aumentar la superficie de contacto entre el fémur y la tibia, distribuir las cargas y estabilizar la articulación. Las lesiones de los meniscos son lesiones ortopédicas muy frecuentes que afectan a pacientes de todas las edades y que deben atenderse con el especialista traumatólogo. Con el paso del tiempo ha evolucionado el tratamiento de las lesiones de los meniscos debido a un mejor entendimiento de la importancia de los mismos.

Se ha visto que los meniscos permiten la distribución de las carga en la rodilla, por lo cual la ausencia del tejido meniscal total o parcialmente incrementa el desgaste articular, motivo por el cual siempre que sea posible se debe de preservar este tejido.

Los desgarros meniscales generalmente son causados por giros o cambios de posición con el pie fijo en el piso, mientras la rodilla se mueve. Con el paso de los años los meniscos se desgastan y pierden elasticidad, lo cual los hace más susceptibles de lesiones con menor demanda física.  Los síntomas son dolor, aumento de volumen, el cual es de intensidad baja/moderada, lo cual no impide la marcha, bloqueo articular y limitación de los movimientos de la rodilla.

Ante la sospecha de una lesión de menisco se debe de realizar como estudio inicial radiografías de rodillas para descartar una lesión ósea en pacientes jóvenes y datos de desgaste articular, esto particularmente en personas mayores de 40 años.

Sin embargo, el estudio de elección para el diagnóstico de una lesión meniscal es la resonancia magnética, la cual tiene una alta sensibilidad y especificidad, permitiendo caracterizar adecuadamente la localización, tipo de desgarro, así como identificar lesiones asociadas como lesiones al cartílago articular, contusiones óseas y alteraciones ligamentarias.

Los tipos de lesiones meniscales se pueden clasificar de acuerdo a su localización, ya que de esto depende su potencial de cicatrización. Se clasifican en:

  1. 3º externo: las lesiones en esta zona tienen el mayor potencial de cicatrización, ya que es el área de mayor aporte sanguíneo.
  2. 3º medio: esta es un área también llamada roja-blanca por las características del menisco, en donde el aporte de sangre es moderado y con ello su capacidad de cicatrización.
  3. 3º interno: el tercio interno del menisco es una zona avascular, lo cual quiere decir que prácticamente carece de aporte sanguíneo donde su nutrición es por un proceso llamado difusión. Lesiones en esta zona tienen muy bajo potencial de cicatrización.

Dependiendo de la zona afectada y la configuración de las lesiones, estas pueden cicatrizar únicamente con tratamientos conservadores, sin embargo, en una proporción considerable se requiere de manejo quirúrgico a cargo del especialista traumatólogo.

Tratamiento No Quirúrgico:

Habitualmente, los desgarros del menisco en la región periférica pueden no requerir de tratamiento quirúrgico, siempre y cuando los síntomas no sean persistentes y la rodilla esté estable.

El tratamiento conservador incluye:

  • Reposo
  • Uso de muletas
  • Hielo
  • Compresión
  • Elevación
  • Antiinflamatorios no esteroides

Estas medidas tienen por objetivo disminuir la inflamación, quitar el dolor, disminuir las demandas biomecánicas sobre el menisco y de este modo permitir una cicatrización.

Generalmente, este tratamiento está indicado durante las primeras 2-3 semanas de la lesión y de acuerdo a la respuesta se pude considerar continuar con el mismo hasta completar 6 semanas o en caso de falla, lo cual habitualmente se percibe por la persistencia de la sintomatología e indica un tratamiento quirúrgico.

Tratamiento Quirúrgico:

Como ya se ha mencionado, en caso de que el tratamiento conservador falle, se debe de considerar un tratamiento quirúrgico, el cual actualmente consiste en una reparación meniscal o meniscetomía parcial por vía artroscópica. Cuando está indicado el tratamiento quirúrgico por el especialista traumatólogo, este se indica con el fin de aliviar los síntomas y permitir el regreso temprano a las actividades físicas, así como prevenir un desgaste acelerado de la articulación (osteoartrosis) de la rodilla.

Siempre que sea posible, se debe de considerar la preservación de la mayor área del menisco, ya que están bien estudiados los cambios biomecánicas que sufren las rodillas con menisectomías totales o subtotales, lo cual incrementa el riesgo de osteoartrosis temprana.

La artroscopía de rodilla es uno de los procedimientos ortopédicos más frecuentemente realizados. Consiste en la introducción de una cámara a través de una herida de aproximadamente 1 cm en la región anterior de la rodilla, lo cual permite la visualización de las estructuras intraarticulares y por medio de heridas adicionales de las mismas características ya antes mencionadas, introducir instrumentos para la reparación de los meniscos.

La menisectomía parcial está indicada cuando áreas pequeñas de menisco desgarrado en la región central se encuentran. Este procedimiento está justificado por la falta de vascularidad de esta zona y la posibilidad de propagación de la lesión y degeneración de áreas adicionales si se continúa aplicando fuerzas sobre el menisco lesionado. Lo que se hace en este procedimiento es una resección de la ruptura meniscal y remodelación del área.

La reparación meniscal está indicanda cuando los desgarros del menisco son grandes e involucran ya sea la parte periférica del menisco o tercio medio; y dependen también de la configuración de la ruptura meniscal. Se realiza este procedimiento a través de la sutura del menisco, juntando los bordes de la ruptura para que se lleve a cabo una cicatrización, ya sea con anclas o suturas. Es un procedimiento que requiere de un mayor tiempo de recuperación que las menisectomías parciales, ya que es dependiente de la biología de la cicatrización.

Habitualmente el tiempo de recuperación de esta cirugía es corto y depende del tipo de procedimiento que se haya realizado sobre el menisco. En las reparaciones meniscales se difiere el apoyo por 4-6 semanas y después progresivamente se inicia el mismo, mientras que en las menisectomías parciales es permitido apoyar de forma más temprana, casi siempre después de 1-2 semanas.

Una vez que la inflamación y dolor postquirúrgico hayan cedido se indican ejercicios de terapia, los cuales consisten en restaurar la movilidad y fuerza; estos ejercicios habitualmente se pueden realizar en casa después de una adecuada instrucción por el especialista traumatólogo.

En conclusión es importante recalcar la importancia de los meniscos en la mecánica de la rodilla y mencionar que debido a las altas demandas funcionales a las que están sujetos, las lesiones a los mismos son frecuentes. El diagnóstico oportuno y selección de un tratamiento adecuado son parte fundamental en tener un resultado funcional favorable a corto y largo plazo.

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