Lesiones en corredores y la medicina deportiva

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Correr es una actividad física que ofrece múltiples beneficios a la salud como acondicionamiento cardiovascular, pérdida de peso y prevención de enfermedades metabólicas. No obstante, las personas que corren de manera habitual pueden sufrir alguna lesión y la gran mayoría de lesiones en corredores están relacionadas con una mala técnica de entrenamiento, por lo que conocer a un especialista en medicina deportiva es esencial.

Muchos estudios realizados en corredores indican que los novatos son más susceptibles a sufrir lesiones en comparación con los más experimentados. En contraposición, los estudios señalan que hay un mayor número de lesiones en aquellos que corren más de 60 km por semana que en quienes corren menos de esa cantidad. Un dato interesante que estos estudios arrojan es que mujeres y hombres suelen sufrir diferentes tipos de lesiones y en diferentes partes del cuerpo.

Las causas de estos inconvenientes al correr suelen ser errores en la selección de la intensidad, distancia y progresión de la actividad, mala elección del calzado, inadecuado proceso de recuperación y descanso e incluso factores biológicos no considerados o desconocidos por la persona. La mayoría de las lesiones en corredores que acuden a consulta con el especialista en medicina deportiva, están relacionadas con problemas musculares, sobre todo  por sobreuso, problemas dérmicos o una mala técnica de hidratación.

Las condiciones ideales para correr son temperaturas superiores a los 4° C e inferiores a los 15° C, esto para evitar hipotermia o hipertermia; en distancias por arriba de los 5 km la hidratación juega un papel clave, ya que una mala técnica de hidratación predispone al sujeto a sufrir hiponatremia (bajos niveles de sodio en la sangre) y deshidratación. La nutrición es muy importante, pues se ha comprobado que el riesgo de sufrir fracturas por estrés incrementa en aquellos pacientes con un índice de masa corporal bajo, desnutrición, baja ingesta de calorías, calcio, vitaminas y proteínas, más aún si se combina con condiciones como dismenorrea (en las mujeres) o historia familiar de osteoporosis.

Las lesiones en corredores que se presentan con mayor frecuencia son el síndrome patelofemoral, síndrome de la cintilla iliotibial, fascitis plantar, fracturas por estrés y alteraciones del tendón de Aquiles.

Síndrome patelofemoral:

También llamado “rodilla del corredor”, es un conjunto de alteraciones que provocan dolor en la rodilla al flexionar o extender la pierna. Las causas de este padecimiento son diversas, pero las más frecuentes son el sobreuso o una mala alineación rotuliana. Durante la evaluación efectuada por el especialista en medicina deportiva es importante conocer el historial de actividad física del paciente, revisar la estructura de la articulación, descartar síntomas de otros padecimientos y valorar la flexibilidad de la pierna.

El tratamiento debe incluir un periodo de reposo, revaluación del programa de entrenamiento, un programa de rehabilitación para tratar las deficiencias o condiciones encontradas en la evaluación ortopédica y un programa de fortalecimiento y flexibilidad para reducir los síntomas y mejorar el funcionamiento de la articulación.

Síndrome de la cintilla iliotibial:

La cintilla iliotibial es una estructura musculotendinosa que inicia en la pelvis y termina en la parte alta de la tibia. Esta alteración ocurre a consecuencia de una irritación provocada por una fricción repetitiva y constante sobre la parte lateral del fémur al flexionar la rodilla. El síndrome de la cintilla iliotibial se manifiesta comúnmente con un dolor agudo (a veces descrito como “quemante”) en la región lateral de la rodilla, sobre todo al correr, sin embargo con el paso del tiempo el dolor puede presentarse incluso al caminar o flexionar con cualquier movimiento la pierna.

El diagnóstico suele ser rápido y contundente, ya que durante la exploración física que realiza el médico, este puede notar fácilmente tensión en la cintilla iliotibial y provocar dolor en el paciente al palpar la zona. El tratamiento se basa en reposo, crioterapia, antiinflmatorios, estiramiento, correcciones de las posibles condiciones predisponentes y modificación en el entrenamiento.

Tendinitis del tendón de Aquiles:

El dolor en la región del tendón de Aquiles es una condición muy frecuente en los atletas de alto rendimiento. Por lo general el dolor es insidioso, de origen no traumático, posterior a actividad física intensa o poco habitual, se presenta en cualquier sitio del trayecto del tendón de Aquiles e incrementa con la flexión plantar. El tratamiento varía dependiendo de la severidad de los síntomas y las expectativas y limitaciones del deportista. Las recomendaciones iniciales son reposo y un programa de rehabilitación enfocado al estiramiento y fortalecimiento.

Fascitis plantar:

Es una inflamación de la fascia plantar del pie, es decir, desde el talón hasta la parte media de la planta del pie. Es una de las lesiones en corredores más comunes, provocadas por lo general por alteraciones biomecánicas o sobreuso. Es común en este padecimiento notar disminución en la capacidad para flexionar el tobillo y tener dolor en la región medial del talón.

El tratamiento consiste en ejercicios de estiramiento del tendón de aquiles y la fascia plantar; en casos resistentes a tratamiento conservador se puede recurrir a inyecciones locales de corticosteroides o terapia extracorpórea de choque. Para evitar cualquiera de estas lesiones en corredores es recomendable que la persona tenga una adecuada evaluación médica para determinar sus condiciones físicas actuales y así establecer un plan de entrenamiento adecuado con base en sus características cardiovasculares y biomecánicas.

Asimismo es de suma importancia contar con entrenadores experimentados que asignen un adecuado plan de entrenamiento, permitan un incremento gradual en la frecuencia e intensidad del entrenamiento, establezcan objetivos reales y tiempos adecuados para alcanzarlos y eviten el sobreuso.

Finalmente, es necesario tomar en cuenta las condiciones más básicas para entrenar, correr o realizar cualquier actividad física: evitar temperaturas extremas, tener una rehidratación adecuada antes, durante y posterior al entrenamiento, dedicar de 5 a 10 minutos antes y después del entrenamiento para calentar y estirar el cuerpo y tener tiempos de recuperación y descanso adecuados.

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