Ortopedia pediátrica ¿Cómo identificar si mi hijo tiene pie equino varo?

En la Ortopedia pediátrica constantemente damos atención a padres y madres de familia, preocupados por la salud y el correcto desarrollo de las extremidades inferiores de sus pequeños hijos. Las visitas en nuestra consulta por lo general son por parte de los papás que notan que su pequeño presenta dificultades al caminar y les alerta la postura extraña de sus pequeños pies, por lo que buscan descartar alguna anomalía.

Con el afán de resolver las dudas más frecuentes sobre el tema, hemos preparado para ustedes información valiosa, entre la que podrán encontrar los síntomas más comunes. De cualquier manera, siempre les recomendaremos que ante cualquier duda nos visiten en persona y con gusto les ofreceremos un diagnóstico personalizado.

El pie equino varo, popularmente conocido como “pie zambo”, es una anomalía congénita frecuente que afecta a los huesos y músculos de los pies. Su principal característica es que en lugar de orientarse hacia delante y tener la forma típica de un pie normal, el pie equino se orienta hacia abajo y gira hacia dentro, esta contorsión hace que los dedos del pie afectados se orienten hacia una pierna opuesta.

Un bebé puede nacer con esta anomalía en uno o en ambos pies, su frecuencia es aproximadamente de uno por cada mil niños y el 50% de los casos es bilateral, su frecuencia es el doble en niños que en niñas, y es una deformidad que tiende a ser hereditaria.

¿Por qué se produce?
Los estudios minuciosos de los tejidos, en los pequeños pies, muestran que los tendones de la cara posterior e interna de la pierna son mucho más densos, con más células y menos tejido laxo que los tejidos normales. Ello podría provocar un crecimiento anómalo de los mismos y desencadenar la deformidad progresiva en el feto durante su desarrollo a lo largo del embarazo.

Encontramos que la postura es tan anómala que la disposición de los huesos en el pie zambo no es normal y la forma de cada uno de ellos no es del todo normal. Los ligamentos y los músculos están demasiado tensos para permitir una correcta colocación de esos huesos con una simple manipulación.

Otras teorías hablan de una causa genética o familiar, de una causa mecánica, por falta de espacio para la formación del feto durante el embarazo o bien una detención precoz en el crecimiento del pie que hace que sus huesos no lleguen  a ocupar su posición y forma correcta.

En otros casos encontramos que se encuentra asociada con menores que sufren de enfermedades neuromusculares y aunque hablamos de que son poco frecuentes, es conveniente la correcta revisión del recién nacido para descartarlas.

Si el infante presenta el pie equino varo, notaremos que tiene el siguiente aspecto:

La apariencia física puede variar, así como la gravedad de la deformidad ya que uno o ambos pies pueden estar afectados, es importante saber que a pesar de su apariencia, el pie equino varo en sí no causa ningún dolor o molestia, hasta que el menor comienza a ponerse de pie y caminar. Si no se trata, el tobillo permanece torcido, por lo que el menor no podrá girar el pie hacia arriba y hacia debajo de manera normal, produciendo una manera torpe de caminar.

  • La parte superior del pie generalmente está torcida hacia abajo y hacia adentro, lo que acentúa el arco y hace que el talón se doble hacia adentro. Desde el nacimiento se presenta esta característica, en la que el pie se resiste al alineamiento, es decir, a tomar su posición normal.
  • Es posible que el pie esté tan torcido, que incluso puede dar la impresión de estar al revés.
  • Los músculos de la pantorrilla en la pierna afectada generalmente están subdesarrollados, el talón es de tamaño más pequeño y no se desarrolla a medida que el niño crece, también la piel subyacente permanece delgada, ya que nunca ha sido sometida a presión.
  • El pie afectado puede ser hasta ½ pulgadas (alrededor de un centímetro) más corto que el otro pie.
  • Cuando el bebé empieza a caminar, la marcha es insegura y bamboleante si la deformidad es bilateral, por lo tanto el niño anda con los bordes externos de sus pies y en los casos graves, tiene que levantar un pie sobre el otro durante la deambulación.

Es importante resaltar que estos pequeños sufren de una extraordinaria limitación de movimiento, incluso desde que recién acaban de nacer, pues requerirán de mucha fuerza para conseguir la flexión dorsal del pie. Dicha limitación del movimiento, constituye una característica muy importante para el diagnóstico. En la Ortopedia pediátrica sabemos que si la deformidad es elástica, es decir, que se corrige de forma espontánea, no requerirá de tratamiento, a estos casos se les conoce como “pie equino postural o posicional” y no son realmente una deformidad.

¿De qué tratamientos disponemos?

Debido a que los huesos, las articulaciones y los tendones del menor recién nacido son muy flexibles, el tratamiento para el pie equino varo, generalmente comienza una o dos semanas después del nacimiento, debido a que cuanto antes se aplique el tratamiento, mayor será la probabilidad de obtener buenos resultados y evitar el tratamiento quirúrgico.

En la actualidad, los médicos utilizan una serie de escayolas, suaves movimientos y estiramientos del pie y una férula ortopédica para ir colocando lentamente al pie en la posición adecuada, lo que recibe el nombre de método de Ponseti, el tratamiento preconizado por el Dr. Ponseti, consiste en obtener la mejor alineación posible y mantener esta posición con el vendaje de yeso.

Esta pauta se repite cada semana hasta lograr la corrección completa, es fundamental la correcta limpieza y la conservación de dichos yesos para que el bebé esté lo más cómodo posible,
en general, entre tres y cinco cambios de yeso se consigue la corrección completa de la deformidad, excepto la posición en puntillas, para la que se debe realizar una pequeña intervención que consiste en: Alargamiento percutáneo del tendón de Aquiles, que se realiza con anestesia local y no precisa ingreso hospitalario.

En Orthodaba contamos con uno de los centros médicos más experimentados en Ortopedia pediátrica. Nuestro personal médico está capacitado en muchas especialidades y trabajan en conjunto para garantizar una recuperación exitosa.

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