Ortopedia y traumatología, las bondades de la medicina para diversos tipos de fracturas

La ortopedia y traumatología son dos áreas de la ciencia médica destinadas a la atención y reestructuración de las zonas afectadas a causa de fracturas, lesiones o enfermedades musculoesqueléticas. Ambas vertientes trabajan en conjunto debido a que una línea tenue es la que las diferencia, esa línea es el hecho de que la ortopedia se enfoca a la corrección y prevención de deformidades en el sistema muscular y esquelético, mediante aparatos, ejercicios de rehabilitación o cirugía; la traumatología está más enfocada a la intervención a causa de fracturas o lesiones en las cuales se puede llevar  acabo la reconstrucción total de un tejido o colocación de implantes, como en el caso de los daños causados por la escoliosis, desgaste articular o alteraciones congénitas.

La palabra ortopedia es una expresión que tiene que ver con la formación recta, de acuerdo a su origen griego y utilizado por vez primera por el médico Andry de Boisregard.

Dentro del campo de la ortopedia y traumatología se encuentran las especialidades de ortopedia maxilofacial y la pediátrica, dedicadas justamente como sus nombres lo indican a la zona del maxilar y al tratamiento de niños con afecciones. Algunas de los padecimientos que se tratan en este esquema de la medicina se originan por herencia o por algún accidente por malformaciones congénitas, sin embargo, con la visión de la medicina, corregir estos problemas es cada vez más una realidad palpable a menores riesgos y con óptimos resultados.

 Dentro de la ciencia médica esta área es muy demandante debido a que los pacientes son siempre frecuentes, no sólo por los múltiples incidentes que a cada minuto suceden sino porque el paso del tiempo lleva a que las personas padezcan sintomatologías de desgaste en  huesos y articulaciones, y en caso de que se quiera una mejor calidad de vida, o bien, aminorar el dolor, molestias o removerlo de tajo, lo ideal es siempre someterse a una evaluación profesional a fin de que se delimiten los daños, el padecimiento y la solución más viable.

En la medicina existen muchas áreas que se encargan de cada aspecto que atañe al ser humano, al ser éste una constitución muy compleja, se requiere de una especialidad por cada aspecto, es decir, sentidos neuronales, mentales, musculares, los que tratan cada órgano interno del cuerpo, cutáneas, y sinfín de necesidades por atender, que van desde asistencias urgentes que pueden costar la vida o áreas especializadas en la cosmética, en donde la importancia radica siempre en la necesidad del paciente. En este sentido, la ortopedia y traumatología se encargan de los huesos en todo su espectro, desde fracturas que pueden ser en cualquier zona del cuerpo, rotura de ligamentos o articulaciones, desgarre de músculos, padecimientos como la artritis, hematomas y contusiones. Por mencionar sólo algunos de los padecimientos más usuales.

Una fractura es la lesión que evita la continuidad que tiene un hueso, o un cartílago, dependiendo el caso, en ocasiones se llegan a efectuar ambas fracturas. Las fracturas en huesos se llevan a acabo debido a que son tejidos duros, formados por agua, minerales y materia orgánica: Los más de doscientos huesos que se encuentran en el cuerpo (entre largos, cortos, blandos, planos y compactos) son los encargados de mantenernos erguidos y a su vez brindándonos movimiento y protección.

En medicina las fracturas se clasifican de acuerdo los siguientes aspectos:

  • Etiología. Estas suelen suceder de forma traumática habitual, debido a cuestiones patológicas, o bien, las producidas a causa del estrés.
  • En este punto podemos encontrar que las fracturas pueden darse de acuerdo a formas transversales, oblicuas, verticales y espirales.
  • Mecanismo de producción. En este punto se encuentran aquellas fracturas que son directas, esto es, un impacto directo sobre la superficie ósea, también tenemos las que son ocasionadas de forma indirecta, es decir, por torsión, flexión, tracción o compresión.
  • Como su nombre lo indica, en esta pestaña encontramos que su movimiento depende de si fue una fractura de impacto, por yuxtaposición o por una angulación que es la deformidad del hueso de forma ordinaria.
  • Línea divisoria. Según sea la fractura de forma completa o no, de tallo verde, por fisura o compresión.
  • En este aspecto pueden existir de dos fragmentos, segmentarias, en alas de mariposa o conminutas, es decir, las partes en las cuales se dañó la superficie ósea.
  • Podemos englobar sólo dos ramas: estales e inestables, las cuales depende de la movilidad de la parte fracturada y la superficie de contacto entre los fragmentos óseos, podemos apreciar en este sentido fracturas cerradas o abiertas, que es cuando el hueso ha perforado la piel para salir al exterior o se ha mantenido dentro (dependiendo el caso).

Dependiendo el daño que se haya ocasionado es que se puede saber qué nivel de urgencia tiene el caso que se trate. Cuando la fractura es incompleta y es estable, o en caso  de un esguince o lesión muscular, la rehabilitación sería la mejor opción para recuperar de forma pronta la movilidad de la zona y el desplazamiento del cuerpo, sin embargo, cuando las fracturas ha sido graves, y de acuerdo al área afectada, tipo de hueso y características propias de vascularidad puede juzgarse conveniente de acuerdo al criterio del cirujano ortopedista realizar algún tipo de cirugía reconstructiva a que pueda ayudar a salvar la parte afectada a fin de que el paciente goce de su pronta recuperación, salga airoso de un percance y se reincorpore a su vida cotidiana de la forma más normal posible.

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