Qué es la escoliosis y cuáles son sus opciones de tratamiento

La columna vertebral del ser humano tiene una curvatura natural que resulta esencial para que su cuerpo pueda mantener el equilibrio, se mueva y camine de manera correcta, sin embargo, en ocasiones puede presentar una curvatura anómala hacia uno de los laterales, afección conocida bajo el nombre de escoliosis, la que puede ocasionar algunos problemas si no se detecta y trata a tiempo. La forma más común de esta curvatura anómala es la idiopática y se puede desarrollar de manera gradual desde la infancia temprana, aunque no es sino hasta que se alcanzan una edad entre 10 y 14 años que se detecta. Si bien, en la mayoría de los casos esta afección no requiere de un tratamiento, es necesario que se diagnostique y trate para evitar que se presenten complicaciones que afecten la calidad de movimiento de quien la presenta.

La causa del tipo de desviación lateral de la columna vertebral se desconoce, pero se sabe que puede ser una afección de tipo hereditario, pues las personas con familiares que también la padecen la presentan con mayor frecuencia. Como hemos mencionado, el desarrollo de esta desviación puede darse de manera gradual por lo que su diagnóstico por lo regular se realiza en la adolescencia y, son las mujeres las que presentan una mayor tendencia al desarrollo de casos graves de curvatura en la columna. Si bien, la adolescencia es una etapa en la que se suele detectar la presencia de una desviación, la escoliosis se puede presentar a cualquier edad y también existen algunos casos de desviación de columna en niños menores de tres años ocasionada por factores congénitos, síndromes, por causas desconocidas, factores genéticos o bien, por trastornos neurológicos.

En un gran número de casos la desviación de la columna no es lo suficientemente grave como para que la calidad de vida de quien la presenta se vea afectada y no se requiere de un tratamiento médico. Sin embargo, existen casos más avanzados que sí requieren de intervención médica para la corrección de la desviación y mitigar los efectos del padecimiento. Para recibir el tratamiento adecuado, y de hecho, para determinar si se requiere, es necesario acudir con un médico especialista que se encargue de realizar el diagnóstico. En algunos casos la desviación se manifiesta de forma visible y se puede identificar en la presencia de costillas que sobresalen o en la posición de los omóplatos, pues cuando la columna está desviada un omóplato puede tener encontrarse más arriba que el otro. En otros casos la desviación no es tan evidente y como se desarrolla gradualmente y no produce dolor, llega a ser difícil diagnosticarla.

Si se sospecha de la existencia de una desviación lateral en la columna vertebral se recomienda acudir al consultorio médico en el que se realizarán pruebas para determinar el grado de curvatura de la columna. Tomar la medida de la curvatura es una guía para que el médico decida sobre el tipo de tratamiento que resulte más conveniente. Cuando esta medida va entre los 10 y los 15 grados por lo regular se determina que no se requiere de ningún tratamiento pero se recomienda que se acuda a revisiones periódicas para verificar si la desviación progresa. En caso de que la curvatura tenga una medida entre 20 y 40 grados el especialista puede indicar el uso de un corsé ortopédico, pero si la curvatura es aún mayor se comienza a considerar la aplicación de un procedimiento quirúrgico para tratar el problema.

Con un corsé ortopédico es posible impedir que la curvatura de la columna empeore y es muy efectivo en pacientes que aún se encuentran en crecimiento. Es posible encontrar este tipo de elementos ortopédicos en diferentes diseños pero la mayoría de ellos se colocan y ajustan debajo de los brazos. Es el especialista quien se encargará de definir las recomendaciones de uso del corsé, el tipo de corsé que debe utilizarse y el tiempo que debe llevarse puesto durante el día. Gracias a su diseño, los corsés no afectan el movimiento e incluso se pueden utilizar para realizar actividades deportivas, pero en todo caso se tiene que consultar con el médico las especificaciones del uso y los momentos en que está permitido quitarse el corsé.

El tratamiento quirúrgico para la escoliosis se recomienda a pacientes cuya curvatura de la columna es superior a los 45 grados y consiste en una intervención en la que se coloca un implante de varillas, ganchos, tornillos y alambres con los que se enderece la columna. También puede utilizarse un injerto de hueso para ayudar que la parte operada en la que se coloque el implante quede sólida y mantenga la posición corregida. La intervención quirúrgica ofrece excelentes resultados y por lo regular los pacientes logra caminar al segundo día posterior a la operación sin requerir el uso de un corsé y al cabo de poco tiempo pueden recuperar sus actividades diarias con normalidad.

Si bien, este tipo de cirugía es de gran éxito es importante mencionar que ocasiona la limitación de algunos movimientos de la columna, por lo que la persona que se somete a ella podría tener problemas para realizar ciertas actividades físicas, y a pesar de que en un tiempo de seis a nueve meses después de la operación puede practicar deporte, por su seguridad se recomienda no participar en deportes de contacto. Para las escoliosis moderadas que no requieren de un tratamiento especial se puede recomendar el ejercicio físico o tratamientos alternativos. En cualquier caso consultar las opciones con un médico especialista es fundamental para la seguridad del paciente, su bienestar y su recuperación.

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