tratamiento para escoliosisLa escoliosis es una deformidad de columna en la cual hay una curvatura de 10 grados o más vista en el plano frontal. A pesar de que el mayor componente de esta deformidad esta visto en el plano frontal, es una deformidad tridimensional, donde existe rotación intervertebral, así como una alteración en el plano sagital (lateral), más frecuentemente con incremento en la lordosis.

El  es dinámico y dependiente de varios factores:

  • Tipo de escoliosis
  • Edad de presentación
  • Ritmo de progresión
  • Grado de deformidad

Todos estos factores repercuten para determinar el tratamiento para escoliosis, ya que cada uno de estos obliga al especialista en escoliosis a tomar decisiones basado en el mejor resultado para el paciente, con las distintas opciones actualmente disponibles. A continuación se hará un breve resumen de cómo es que estos elementos pueden cambiar o modificar la toma de decisiones en el tratamiento.

El tipo de escoliosis es uno de los factores más importantes que deben de ser tomados en cuenta, ya que de acuerdo a esto el comportamiento e historia natural de la escoliosis cambia. La escoliosis actualmente se clasifica como:

  • Idiopática: es el tipo más común, no presenta una alteración estructura identificable, alteración neuromuscular o asociación de síndromes. De acuerdo a la edad de presentación se subdivide en infantil, juvenil, del adolescente y adulto.
  • Congénita: en la cual se identifican alteraciones estructurales en la formación o segmentación de los elementos vertebrales. Este tipo de escoliosis está asociada con malformaciones intramedulares, renales y cardíacas.
  • Neuromuscular: se considera este origen cuando hay alteraciones neurológicas y/o musculares que condicionan un desequilibrio muscular, el cual puede provocar el desarrollo de escoliosis. Ejemplos de este tipo de escoliosis son la parálisis cerebral infantil y distrofias musculares.
  • Sindromática: Se define así cuando se identifica algún síndrome establecido en donde, como consecuencia de la enfermedad, se tiene predisposición por el desarrollo de escoliosis. Es particularmente importante en este tipo de escoliosis que el especialista que diagnostique este síndrome tenga en cuenta esta situación para que, de manera intencionada, busque datos clínicos y radiográficos de escoliosis, con el objetivo de hacer una detección oportuna y, en caso de ser necesario, dar un tratamiento. Dentro de los síndromes que con mayor frecuencia se presenta escoliosis están Marfan, Ehler-Danlos, Neurofibromatosis, entre otros.

Como ya se ha mencionado anteriormente, estos subgrupos de escoliosis tienen comportamientos distintos y, de acuerdo al tipo la velocidad de progresión, necesidad de estudios complementarios y riesgos quirúrgicos cambian, por lo cual es importante categorizar de manera adecuada la escoliosis.

La edad de presentación probablemente es uno de los factores que tienen más relevancia para el cirujano de escoliosis, ya que de acuerdo al potencial de crecimiento que tiene el paciente, mayor será la curvatura a la madurez esquelética. Cobra tanta relevancia esto que actualmente la escoliosis se divide en Escoliosis de Inicio Temprano (EOS) cuando se presenta antes de los 5 años y Escoliosis de Inicio Tardío (LOS) cuando se presenta después de esta etapa. Esta subdivisión se ha hecho debido a que las deformidades de columna tienen una gran repercusión en el crecimiento del tórax y con ello en el desarrollo pulmonar. Actualmente para pacientes esqueléticamente inmaduros, con el objetivo de detener la progresión y permitir un adecuado crecimiento del tórax y columna, el tratamiento para escoliosis centra sus bases en procedimientos no invasivos y amigables con el crecimiento.

El ritmo de progresión de la escoliosis es importante, ya que de acuerdo a esto se determinara la necesidad de iniciar un tratamiento, la efectividad del mismo y en caso de observar una progresión por arriba de lo esperado, de acuerdo al momento del crecimiento y tipo de escoliosis, la necesidad de buscar alteraciones adicionales que pudieran estar acelerando la progresión, particularmente  las intramedulares, como la deformidad de Arnold-Chiari, la diastematomielia, la siringomielia, etc. La velocidad de progresión, como ya se ha mencionado, es de suma importancia, ya que ésta frecuentemente permite determinar la necesidad de pasar de un tratamiento conservador a uno quirúrgico para disminuir la velocidad de progresión.

Mucho se ha estudiado sobre el grado de deformidad, particularmente en escoliosis idiopática, encontrando que deformidades mayores a 50º deben de ser tratadas quirúrgicamente, debido a que tiene un muy alto potencial de seguir progresando, independientemente del crecimiento, lo cual puede tener repercusiones cardiopulmonares y psicosociales importantes para el adolescente. En relación a los tipos de escoliosis no idiopáticos el comportamiento es menos predecible, por lo cual los pacientes con este tipo de escoliosis deben de ser vigilados estrechamente y, en caso de observar progresión a la madurez esquelética, valorar la necesidad de un tratamiento quirúrgico; todo esto aunado al balance coronal y sagital global de la columna. Es importante destacar que a mayor grado de deformidad, mayor rigidez y rotación intervertebral, lo cual hace que el tratamiento para escoliosis requiera ser más agresivo, complejo y con mayores riesgos.

Debido a todo lo ya antes mencionado es importante enfatizar la importancia de una vigilancia estrecha del paciente con escoliosis, un adecuado abordaje inicial donde se identifique el tipo de escoliosis, edad de presentación, grado de deformidad y ritmo de progresión. La adecuada comprensión de las deformidades de columna y conocimiento de la historia natural de la enfermedad permiten al cirujano de escoliosis tomar acciones terapéuticas, tanto conservadoras como quirúrgicas, en momentos adecuados del crecimiento y desarrollo, con el objetivo de garantizar un adecuado crecimiento de la columna vertebral y tórax en el paciente esqueléticamente inmaduro y así garantizar que no haya una progresión futura de la deformidad de columna en el paciente esqueléticamente maduro, teniendo como objetivos secundarios, pero igualmente importantes, corregir la deformidad en los planos coronal y sagital, logrando un adecuado balance, así como mejorar la apariencia estética, permitiendo al paciente una reintegración completa y óptima a la vida laboral, marital y deportiva.