Traumatología Infantil: ¿Cómo ayuda en casos de fractura?

A medida que sus hijos crezcan, es probable que presenten muchos rasguños, golpes y hematomas durante su crecimiento, no obstante una especialidad de la medicina conocida como traumatología infantil centra su estudio en el tratamiento de dichas problemáticas, como sabemos, muchas actividades con las que se divierten los infantes, suelen tener como resultado algunos huesos rotos debido a los juegos que realizan.

Por fortuna, gracias a la ayuda de traumatólogos pediátricos, este tipo de dificultades pueden ser solucionadas lo más pronto posible. Sin embargo, una recuperación íntegra y rápida de las fracturas en niños requiere de cuidados extras que van más allá de las atenciones traumatológicas, es decir, se necesitan los cuidados de los padres para que el menor pueda recuperar la normalidad e integrarse sin problemas a sus actividades.

Desgraciadamente, la mayoría de los padres primerizos no tienen idea de cómo atender a sus hijos al sufrir roturas de hueso, para ayudarles en estos casos, les presentamos a lo largo de esta publicación la manera en que pueden ayudar a sus hijos para que tengan una recuperación adecuada en sus huesos rotos. No olviden contactar a nuestra firma si necesitan el respaldo de una firma experta en traumatología infantil. Sin más que agregar, comencemos con esta entrada que esperamos les agrade.

Empecemos hablando sobre los cuidados necesarios durante los primeros días después de que se haya dado la lesión. En la medida de lo posible, deben intentar elevar el área con el hueso roto sobre el corazón de su niño. El líquido en el brazo o la pierna fluirá de regreso al corazón, lo que ayuda a reducir la hinchazón y hará que el niño se sienta más cómodo.

Si bien esto es muy importante durante el primer día, traten de apoyar la lesión cada vez que su hijo esté sentado o acostado para que pueda reducirse el dolor, si observan hinchazón en los dedos de las manos o de los pies cerca de la lesión, elevar la extremidad puede ser de mucha ayuda según los expertos.

Durante las primeras 24 o 48 horas después de haber sufrido una fractura, hielen la lesión durante todo el día, es decir, coloquen un paquete de hielo sobre la férula o el yeso donde se encuentra la lesión. Asimismo, reemplacen el paquete de hielo con frecuencia en las próximas 24 horas. Asegúrese de usar una bolsa de plástico o toalla de cocina que pueda envolver el contenido helado para asegurarse de que el yeso no se moje.

Por último, para el dolor, la mayoría de los niños pueden tomar acetaminofeno o ibuprofeno sin receta, sin embargo, es preferible que antes de ello consulten a un experto para que suministren las dosis adecuadas.

Ahora bien, es probable que su hijo se queje de que siente comezón debajo de su yeso, eso sucede debido a que los aceites que se asientan en su piel no se eliminan como de costumbre. Si se presenta dicha comezón, es necesario que no permitan que su hijo se rasque con cualquier objeto a la mano, ya que al cortar los yesos, los médicos encuentran lápices entre otros objetos que pueden atascarse al intentar rascar la piel, asimismo, tales artículos pueden ocasionar infecciones en la zona dañada.

En lugar de recurrir a tales métodos, se sugiere tocar suavemente en el exterior del yeso para ver si el picor desaparece. Otra opción es usar un secador de pelo en frío y soplar aire hacia abajo, si esos métodos no funcionan, pueden consultar con un médico el cual les recetará ciertas dosis de difenhidramina para ayudarles a los niños a que sientan menos picazón. Cabe agregar que este medicamento puede causar somnolencia, por lo que seguro se les recomendará que lo tomen antes de acostarse.

También se recomienda que pregunten a un médico especialista en traumatología infantil si su hijo debe evitar mojar el yeso. Muchos necesitan mantenerse secos, pero algunos están hechos de materiales más novedosos que pueden manejar sin problemas la humedad. Si necesitan mantenerlo seco, pueden comprar cubiertas especiales para el yeso que sellen al final.

Cabe mencionar que no hay marca o tipo que sea 100% efectivo, así que nunca sumerjan el yeso en agua. La cubierta del yeso ofrece cierta protección si este se salpica, pero aun así asegúrense de mantener el yeso fuera del agua. Por ello, durante las duchas los baños con esponja son los más ideales mientras el yeso aún esté colocado.

Una vez que la hinchazón y el dolor disminuyen después de los primeros días o semanas, los niños comenzarán a sentirse mejor, esto significa que querrán volver a todas sus actividades habituales. Lo mejor que los padres pueden hacer en tales momentos es ayudar a su hijo a comprender, de una manera apropiada para su edad, que el yeso está ahí para ayudar a que su hueso se cure, y que por ello debe ser paciente.

Cuanto más pronto se recupere, más pronto podrán también volver a hacer cosas divertidas, por tal motivo, después de ese lapso transcurrido es importante que se aseguren de que su hijo evite actividades que involucren al área afectada o que puedan volver a dañarla.

Ciertamente, a los niños mayores les será más fácil entender esto que a los más pequeños, ya que pueden manejarse con más cuidado, sin embargo, es importante que mantengan cierto nivel de vigilancia para que no cometan imprudencias.

La mayoría de los niños y padres esperan el día en que el yeso sea retirado. Sin embargo, es posible que su hijo se sorprenda al descubrir que su brazo o pierna se sienten extraños o incluso dolorosos al principio. Esto se debe a que hay rigidez en las articulaciones, ligamentos y tendones ya que no han sido movidos por un tiempo.

Los adultos podrían tolerar esto un poco más, pero un niño podría no entender por qué les duele el brazo o la pierna, por lo que es menester que los padres les expliquen que es algo normal y que irán mejorando en poco tiempo.

Esperamos que estos cuidados sean de utilidad para los padres de familia. No olviden contactar al Dr. Alejandro Dabaghi si necesitan el respaldo de un experto en  traumatología infantil. ¡Gracias por su visita!

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