traumatologia infantilLa traumatología infantil es una de las áreas de la subespecialidad de la Ortopedia pediátrica, la cual merece una explicación amplia, debido a que el abordaje y tratamiento deben de ser diferentes a las de un adulto, debido al comportamiento biológico, biomecánico así como al hecho de que se está tratando con un individuo en constante cambio y crecimiento.

En primer lugar es importante hacer manifiestas las diferencias en la composición de los huesos de los niños. Los huesos de los niños tienen una mayor cantidad de tejido cartilaginoso, y en la medida en la que crecen y se desarrollan incrementan la cantidad de minerales en su composición y, a su vez, la rigidez. Desde el punto de vista anatómico tienen un periostio más grueso. Esta estructura es la encargada de proveer el mayor aporte de nutrientes y sangre, motivo por el cual los huesos de los niños tienen una mayor velocidad de curación que los adultos, esto aunado a que está cubierta del hueso y en caso de fracturas sirve como mecanismo estabilizador protegiendo de grandes desplazamientos.

Otro de los componentes que distinguen al hueso del niño es la presencia de cartílago de crecimiento o físis. Esta estructura especializada es la encargada de producir el crecimiento longitudinal y volumétrico del hueso. Debido a su alta tasa metabólica, es la estructura con mayor susceptibilidad para lesiones, particularmente en caso de estrés longitudinal y cizallamiento. Éste es el motivo principal por el cual en los niños las lesiones ligamentarias y tendinosas tienden a ser poco comunes ya que como se ha mencionado anteriormente la físis falla antes.

Desde el punto de vista biomecánico, el hueso pediátrico es menos denso y poroso, penetrado por una mayor cantidad de vasos sanguíneos necesarios para recibir el gran aporte nutricional necesario para el crecimiento. Debido a este incremento en la porosidad del hueso la propagación de fracturas es más difícil, motivo por el cual las fracturas multifragmentadas son infrecuentes en los niños. Debido al incremento en la elasticidad del hueso pediátrico por una menor cantidad de minerales, permite al momento de una lesión una mayor capacidad de absorción de energía y deformación antes de que ocurra una fractura.

Con base en los conceptos ya antes mencionados es importante mencionar que el especialista en traumatología infantil debe ser el encargado del tratamiento del paciente esqueléticamente inmaduro, ya que debido a las características anatómicas y comportamiento biomecánico del sistema musculoesquelético en crecimiento hay patrones de diversas lesiones que tiene peculiaridades en su abordaje y tratamiento.

Dentro de las lesiones que requieren de un conocimiento amplio del especialista en traumatología infantil están las lesiones fisiarias, que son aquellas que afectan el cartílago en crecimiento. Es de suma importancia que aquel que trata a un niño con alguna de estas lesiones conozca cuáles con los distintos patrones y gravedad de las lesiones, ya que de ser tratadas de forma inadecuada tienen repercusiones en cuanto al crecimiento longitudinal y en la angulación y rotación del hueso. Estas lesiones pueden llegar a ser tan complejas que incluso en ocasiones, aún con un adecuado tratamiento, pueden haber secuelas, por lo cual el medico encargado del tratamiento de estos casos debe de establecer un pronóstico de acuerdo al conocimiento del comportamiento en relación a la gravedad y estar familiarizado con las distintas técnicas de corrección y sus repercusiones funcionales.

Las deformidades plásticas y fracturas incompletas requieren de un entendimiento adecuado del proceso de remodelación y el tiempo de curación, ya que el no entender estos mecanismos así como la importancia de las estructuras anatómicas particulares como la función del periostio, por ejemplo, pueden ocasionar que se pierda de vista el mejor tratamiento, implementando en ocasiones tratamientos excesivos para lesiones sencillas o su aplicación incorrecta.

En cuanto a los tratamientos quirúrgicos e implantes utilizados en la traumatología infantil es importante destacar que éstos en ocasiones no son los mismos utilizados que en los adultos ya que debido a que el esqueleto está creciendo se requieren de implantes pequeños o con una mayor elasticidad, que permitan una fijación del fragmento fracturado sin irrumpir en el cartílago de crecimiento, lo cual permita continuar con el crecimiento normal luego de resuelta la fractura. Independientemente de cumplir con las características ya antes mencionadas, en la mayoría de las ocasiones es preferible retirar estos implantes ya que, de no hacerlo, pueden producir zonas de osteopenia por desuso y sitios de fragilidad contiguos al implante.

La traumatología infantil también considera la relación de crecimiento músculo-hueso, el perfil rotacional y angular normal de las distintas etapas del crecimiento y desarrollo. Esto cobra importancia debido a que las fracturas tienen un potencial de remodelación y corrección con el crecimiento, habiendo una mayor tolerancia a las deformidades. Se sabe que el potencial de remodelación es mayor en relación a la cercanía de la fractura a la físis, cuando el desplazamiento es en eje de rotación del hueso, y mientras más potencial de crecimiento haya (menor edad tenga el paciente).

Todas estas características previamente mencionadas son algunas de las situaciones particulares que tienen los niños en diferencia de los adultos, las cuales hacen una gran diferencia en el diagnóstico, tratamiento y pronóstico. Es fundamental que todo aquel médico que trata lesiones relacionadas con la traumatología infantil esté familiarizado con las mismas, así como con situaciones particulares de cada hueso, mecanismos de lesión característicos de los niños y lesiones específicas habitualmente relacionadas con los cartílagos de crecimiento y su relación con la biomecánica del esqueleto en crecimiento en las distintas etapas del desarrollo. En conclusión, es importante destacar la relevancia que tiene el hecho de que, ante una lesión musculoesquelética en un niño, éste sea valorado y tratado por un especialista en traumatología infantil.