A qué se dedica el especialista en Traumatología y Ortopedia.

traumatologia y ortopediaLa traumatología y ortopedia se encarga del tratamiento y diagnostico de las condiciones musculoesqueléticas propias que afectan al esqueleto de las extremidades superiores e inferiores así como la columna.

Lesiones Traumáticas

Debido a la alta demanda funcional y actividad metabólica que tienen los músculos, tendones, ligamentos y huesos en las actividades de la vida diaria, así como un cambio en el paradigma actual en relación al concepto de bienestar en donde la población ha optado por tener una mayor actividad física basada en evidencia que ha demostrado un efecto positivo en la salud al estar activo, las lesiones musculoesqueléticas continúan teniendo una alta incidencia en la población general.

Aunado a esto el desarrollo de vehículos automotores (VAM) de mayor potencia y disponibilidad para la población general y los accidentes relacionados a  estos han presentado un incremento en su incidencia y severidad. Se sabe que la primera causa de discapacidad y muerte en personas menores de 40 años están relacionados con lesiones traumáticas. Es aquí donde cobra importancia contar con un especialista en traumatología y ortopedia capacitado y adecuadamente entrenado en el tratamiento de estos padecimientos.

Para ello, es imperativo entender los conceptos biomecánicos y biológicos de la cicatrización, los cuales juegan un papel crucial en el movimiento del esqueleto, así como la interacción entre las estructuras blandas (músculos, tendones y ligamentos), ya que de ignorar o desconocer estos conceptos, hace que el adecuado manejo de estas lesiones se vea mermado por la incapacidad de controlar adecuadamente las fuerzas a las cuales están sujetas las estructuras óseas, tendinosas y ligamentarias.

El objetivo general del tratamiento de todas las lesiones esqueléticas es preservar la alineación de los fragmentos fracturados, conservar la vascularidad e integridad de las estructuras blandas, tener un método que permita estabilidad de la fractura y lograr realizar una movilización temprana. Estos objetivos pueden lograrse de 2 formas: con una fijación interna (uso de implantes ortopédicos para estabilizar las fracturas) o con métodos de inmovilización (férulas, yesos). En ambos casos se buscan los objetivos ya antes mencionados, sin embargo el segundo tiende a requerir un mayor tiempo de inmovilización, lo cual puede incrementar la rigidez articular y periodos de rehabilitación.

La decisión para la selección del tratamiento es multifactorial y depende del hueso fracturado, edad, ocupación, segmento óseo fracturado, desplazamiento de la fractura y enfermedades o condiciones médicas asociadas. Existen múltiples tratamientos para cada una de las fracturas, sin embargo las características del paciente y la fractura son las que dictan cuál será el tratamiento más apropiado para lograr los objetivos ya antes descritos.

Enfermedades Ortopédicas 

Las enfermedades ortopédicas engloban un amplio espectro de afecciones que pueden tener un origen degenerativo, inflamatorio, congénito, infeccioso o traumático. Debido a las múltiples estructuras que estudia la ortopedia, el conocimiento de las enfermedades ortopédicas es una necesidad para poder establecer el diagnostico preciso y tratamiento. Además del conocimiento de las enfermedades ortopédicas es indispensable contar con una base de conocimientos de otras enfermedades no ortopédicas que tienen como manifestaciones las estructuras musculoesqueléticas como: enfermedades reumáticas, infecciosas, metabólicas y oncológicas, entre otras.

Es importante al evaluar una afección musculoesquelética hacer una semiología adecuada de la evolución de la enfermedad, la cual incluye el mecanismo que precipitó las manifestaciones, tiempo de evolución, factores agravantes y que disminuyen los síntomas, así como un adecuado análisis de los signos y síntomas tanto del sistema musculoesquelético como manifestaciones extraesqueleticas.

Las enfermedades más frecuentemente encontradas en la práctica ortopédica son:

  • Trastornos osteodegenerativos. Estos han tenido un aumento en su prevalencia debido a un incremento en la expectativa de vida en la población,  así como un estilo de vida más activo. Las articulaciones más frecuentemente afectadas son las de las manos y muñeca, columna vertebral, cadera, rodilla y hombro. Para este tipo de padecimientos hay tratamientos que modifican la historia natural de la enfermedad por medio de disminución de la respuesta metabólica del cartílago al desgaste, medicamentos condroprotectores, modificación del estilo de vida, cirugías para reorientar las cargas en las articulaciones y reparar los defectos condrales y en estadios avanzados, cirugía de recambio articular. Todos estos tratamientos deben de ser utilizados de manera juiciosa y dependiendo de la edad, nivel de actividad física y estadio de la enfermedad.
  • Congénitos. Este tipo de padecimientos habitualmente son tratados por los ortopedistas pediatras, ya que son detectados en etapas tempranas del crecimiento, habitualmente su adecuado tratamiento a etapas iniciales evita repercusiones en la edad adulta permitiendo una función normal. Sin embargo, cuando estas son ignoradas, mal diagnosticadas o tiene datos sutiles pueden pasar desapercibidas haciendo que se manifiesten en etapas tempranas de la vida adulta dando como consecuencias desgaste acelerado de las articulaciones, alteraciones de la marcha, deformidades angulares y rotacionales, entre otros. Los padecimientos congénitos más frecuentes son displasia del desarrollo de la cadera, pie equinovaro, deformidades angulares y rotacionales, escoliosis y secuelas traumáticas de miembros superiores e inferiores.
  • Las alteraciones infecciosas de las extremidades y columna particularmente son una causa de consulta al ortopedista que habitualmente está relacionada con antecedentes traumáticos o afecciones sistémicas que predisponen a la persona a la colonización por un agente infeccioso. El papel del ortopedista es hacer una identificación temprana de estos padecimientos y dar tratamiento médico y en caso de ser necesario quirúrgico.
  • Las enfermedades inflamatorias son frecuentemente valoradas por especialistas en traumatología y ortopedia, ya que una gran cantidad de ellas tienen afecciones y manifestaciones articulares y musculares dando un cuadro clínico de presentación muy parecido a trastornos degenerativos e infecciosos particularmente. Debe de haber un alto índice de sospecha y una evaluación completa y minuciosa de los síntomas y signos para enfocar tempranamente el tratamiento y canalizar con el especialista correspondiente al paciente. Dentro de los trastornos inflamatorios más frecuentemente encontrados están aquellos de origen reumático como: artritis reumatoide, lupus eritematoso, gota, espondiloartropatias entre otras.

Como ya se ha mencionado anteriormente, hay múltiples manifestaciones tanto traumáticas como ortopédicas que deben de ser valoradas por su alto grado de complejidad y dificultad en el diagnostico por el especialista en traumatología y ortopedia, ya que ser de ignorados datos sutiles tanto en el examen físico como interrogatorio, los diagnósticos pueden ser equívocos con un inadecuado abordaje y tratamiento.